domingo

ESCENA DE INTERIOR


Genuinamente
la tarde le sonríe,
llena de luz el cuarto,
la facilita la labor
ahora que cose, luminosa también,
sentada junto a la ventana.

Llama a la puerta el pensamiento,
tantas veces oscuro vendedor
de vaguedades.
                       Abro y digo
no, gracias, buenas tardes.
Y cierro con la grata sensación
de que todo, pese a todo, es como debe ser.

*

Inédito

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