domingo

MAÑANA DEL 1 DE ENERO


Pienso dulcemente en si habrá alguna diferencia esencial entre esta mañana y la manzana fresca que muerdo. Nada concluyo. El susodicho pensamiento se disuelve en el fragmento de cielo que muestra la ventana, como una nubecilla más, mientras el dueño del after hour de abajo celebra haber producido más borrachos y drogotas que nunca y el edificio ensaya caras largas. El perro me mira fijamente: me he entretenido viendo un sainete que ni Cervantes -han llamado a la policía- y necesita pasear. Pasearemos, hermano. Pasearemos todo el año, toda la vida. El sol se deja ver y nosotros dejaremos que abra -puertas nada misteriosas, pero con cierto encanto- nuestras sombras. Sí: nosotros pasearemos dentro de la luz. Con paso firme y decidido. Como si al final del paseo nos esperara (quizá nos espere) un plato de jamón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario