jueves

NUNCA SE SABE


Llamó el entusiasmo a mi puerta y me hice de rogar. Se fue en busca de otro y se lo llevó de viaje, en jet privado, a las Islas Fiji.

Llamó el entusiasmo a mi puerta y me dejé llevar. Fui a parar a un carro de barrendero, barrido por una enorme escoba.

Llamó el entusiasmo a mi puerta y me resistí. Me llevó a la fuerza, anulando mi voluntad. Y heme aquí, acostado como un romano, copa de vino y racimo de uvas, junto al fuego del que este mundo es humo.

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