jueves

POEMA DE ALFONSA DE LA TORRE


Últimamente estoy leyendo muchas poetas en lengua española y de otra época. No todo va a ser Pizarnik, Mistral o Castellanos. Aunque tengan menos predicamento, hay muchas más que son también maravillosas. Tanto que no parece que les inquietara demasiado que las llamasen poetisas en lugar de poetas: bastante ocupadas estaban, me figuro, escribiendo los magníficos poemas que escribían.

Alfonsa de la Torre es toda una rareza, una extraña isla volcánica que vale la pena conocer. Va un poema de su libro Oratorio de San Bernardino.


AMAZONAS VELADAS

Garzas
reales.
Bicéfalas
imperiales.
Nevadas
de palomas
virginales,
deslizadas
por auroras
boreales.
Pasan
tapadas,
pasan
acosadas
por montes
nupciales,
pasan
amenazadas
por puñales.
Pasan
solas,
pasan
exhibiendo
sus altivas
corolas,
lo mismo
que mortales
amapolas,
igual
que adormideras
o quimeras.
Pasan
en acecho,
sin cinturas
y sin pecho,
ostentando
recamados
cinturones
y fingidos
blasones,
robadas
tiaras;
pasan
las amazonas
por los cielos
de sus aras
elevando
coronas.
Pasan
audaces,
pasan
agraces,
endulzando
sus hieles
con disfraces
falaces,
arrastrando
sus colas
consteladas;
pasan
las amazonas
veladas
orgullosas
por tapices
de rosas.
Pasan
lanzadas,
pasan
afiladas,
semejantes
a agudas
espadas,
a dardos
penetrantes,
a tizonas
enarboladas
de laureles;
pasan
las amazonas
crinadas
triunfantes
sobre tronos
de corceles,
seguidas
de lebreles
jadeantes
que husmean
sus mieles.
Pasan
frías,
pasan
agraces,
pasan
ateridas
y suaves,
escondidas
en espumas
y plumas
de aves;
tentadoras,
fracasadas
en su brillo
de joyas
congeladas,
disfrazadas
de frutas
irreales,
pilotando
el armiño
de sus naves
laponas;
pasan
las amazonas
veladas
por mares
y lagos
polares,
por grutas
lunares;
a pesar
de sujetas
inquietas,
delgadas
estalactitas
miniadas,
proyectando
siluetas,
propagando
rumores,
cuyas gotas
con paso
muy leve
van sembrando
la tierra
de flores
y, no obstante,
de nieve.

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