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sábado

QUINCE POEMAS


Con estos poemas, queda publicada en el blog casi la mitad del libro El poema que surge. Del mismo tengo en casa más de treinta ejemplares de los cincuenta que me dio la editorial en concepto de derechos de autor. Y qué grosero se me antoja ahora mismo hacer presentaciones, enviarlos a críticos literarios o venderlos de forma clandestina. Por eso -y, sobre todo, porque me estorban en casa- he decidido regalarlos a quienes se interesen, a partir de los poemas mostrados, por el libro.

¿Quieres un ejemplar gastándote menos que en la tienda? Pídeme uno sin miedo a: qnombrenoeseltuyo@gmail.com. Te lo mando contrareembolso, pero te lo regalo.


MIRA ESO

El perro escarba en tu sombra.

A lo mejor huele un tesoro.

*

SIESTA CON LLUVIA

La lluvia entra en mi sueño
a despertarme.
Abro los ojos
y sigue dentro.

*

SALTO DE AGUA

(El Escañorio)

El sonido del agua
despeñándose,
rompiéndose
musicalladamente,
sanjuandelacruzmente,
todo lo dice y nada dice,
dice sutil
y dice madre,
dice despierta y sueña
y lo que piensa Issa,
Kobayashi,
allá en el más acá,
acá en el más allá
el sonido del agua,
el sonido del agua
dice y dice de la belleza,
dice de lo divino
mientras dice calma,
calma
porque el saber más puro es calma
y es lo sabio la meta,
como Heráclito lo dice,
está diciéndolo,
diciendo solamente
el sonido del agua,
el sonido del agua
que nos dice
-fantasmas, hombres, ángeles-
carpe diem
y sursum corda
y mens agitat molem,
que nos dice
que es la luz la que canta
en el canto del pájaro,
que nos dice
lo mismo que en el fondo
nosotros nos decimos,
el sonido del agua
despeñándose,
rompiéndose,
inventándose

el cristalino arroyo de la muerte.

*

APARIENCIAS

En otoño
parecerá que pasó
en apenas diez minutos,
pero ahora, mientras pasa
con su bombo de barquillos,
parece eterno el verano.

Este poema termina
como un globo que se pierde
en el cielo.

*

MEDIODÍA

Detrás de un coche fúnebre
pasa un coche de boda.

No trates de entender la escena:
tú dibújala,
da gracias al azar
que ha querido traértela.

*

NOCHE DE VERANO

(Junto a la estatua de Fray Luis de León, Cuenca)

Llenas están todas las cosas
del asombroso encanto de la noche.

No eres una excepción:
el cantar de los grillos
encuentra habitación en tu silencio
y la luz de incontables
estrellas en tu mínima mirada.

Imposible parece no quedarse de piedra.

*

MENSAJE DE UNA LÁGRIMA

Has llorado su pérdida
porque nunca has perdido el corazón.

Porque nunca has perdido el corazón:
porque, en verdad, nunca has perdido nada.

*

RAMALAZO LEVEMENTE ELEGÍACO

La música rojiza del ocaso
-no se oye: se escucha-
ambienta el hundimiento
de esta tarde en la historia.

Si puedes,
deja a salvo tu sonrisa
y dos o tres recuerdos
que te alegren el corazón.

*

OTRA VEZ LA LUNA

Deslizándose
-niño en pleno juego-
por la suave
                     baranda
                                   del
                                          vacío
el día se llevó
fantasmas y demonios de tu lado,
dejándote tan sólo gratitud
por ser jirón de luna,
no siendo nada,
tú.

*

EXTRAÑEZA

Qué curiosa sensación:
la de acercarse a diciembre
-aquel puesto de castañas-
como borrosa figura
de un paisaje colorista
por el otoño pintado.

*

SILLA OCUPADA

Qué misteriosamente la luz,
de pronto, ha ocupado la silla.

Con su sola presencia
maternal invita
a sentarse cual niño en su regazo
y escribir lo que dicte. Cómo no
aceptar. Y cómo no, entonces,
preservar la sabia ingenuidad
que salva al hombre. Cómo no
confiar plena, simplemente en ella
igual que un pétalo en la brisa:
te está enseñando, sombra suya,
a ser luz
               -sobre todo luz-
para la hora en que ya no existas.

*

DETALLE CON CARMEN

Te traigo estas flores
por tener un detalle con ellas.

*

APUNTE DE PAISAJE

La calle desierta. La tarde con traje de noche. Ni una estrella a la vista. El sonido que hace el viento con las ramas, que recuerda al de las olas. Hay un lirismo en todo esto. No el tantas veces, por manos tercas incitado, asesino de la poesía. No: un lirismo sin palabras. Con las palabras que perdí en la nieve.

*

ROLES

Un pájaro canta
en un árbol desnudo.
Yo escucho
y me subo el cuello del abrigo.

*

CARBÓN

En mi recuerdo, esta fría tarde de enero de 2015 es un mediodía de julio de 1990. Mi abuelo Samuel, que pasa en casa, como siempre, un mes o dos, se sienta despacio a la mesa y nos cuenta pormenorizadamente las calles por donde ha ido sosteniendo la silicosis, cayado en mano, en su paseo matutino por Avilés. Aunque soy tan distraído como un crío cualquiera, durante la comida -arbejos, y me quejo- nadie le presta tanta atención como yo que, de pronto, recuerdo una fría tarde de enero de 2015 en la que mi nieto Adolfo, picador en la mina del papel en blanco, sale del tiempo y se encuentra con su abuelito.

Alguien se ha puesto
como un guante mi mano.
Puede que un ángel.


jueves

SEGUIDOR DE TRUMP QUIEN NO LO COMPRE




NUEVO LIBRO: EL POEMA QUE SURGE


Próximamente, la editorial Isla de Siltolá me publicará El poema que surge. Dejo aquí debajo una pequeña muestra de su contenido.

*

AHÍ ESTÁ

Concederte una página
entera para ti sola,
                               humildísima
florecilla sin nombre que has llamado mi atención
en las inmediaciones de la Puerta de Alcalá.

*

PLANES PARA UN DOMINGO VERANIEGO CON LA NOVIA

Ahora que don Amor ya hizo con nosotros,
igual que con dos palos, un fuego no visible,
y que de las cenizas hemos, ducha mediante,
resurgido como el Ave Fénix,
vistámonos con lo primero que encontremos
y, sin más historia, salgamos a la calle,
comiendo algo de fruta,
con la intención de ver tranquilamente, sentándonos
en un banco cualquiera, la Eternidad,
                                                            esa carroza
de cuento
que pasa y se queda, que no deja de pasar, que
moviéndose
se está siempre tan quieta.
Clarividentes, casi
casi se diría que sabios,
                                       veremos
que en su interior nos paseamos como reyes,
saludándonos con la manita
a nosotros mismos, que -fuera- estamos como pobres
mortales de la plebe humana.
                                                Entonces
hablaremos de banalidades trascendentes
(o tal vez al revés)
y compraremos helados, o refrescos,
si nos viene en gana. Sí:
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías.
                                               Nosotros,
ciudadanos por un día del famoso poema gongorino
-tú la mantequilla y yo el pan tierno-,
estaremos contentos y tranquilos,
en paz nuestros deseos con los hechos que ocurran.
Qué bien cumpliremos, nena, nuestra misión
de dejar hacer a la Vida,
qué buena arcilla seremos
para sus largos dedos.
Después, si es que Ella quiere,
cuando nos hartemos de estar ahí
iremos a comer un restaurante
-mira en mi cartera, por favor, estoy ocupado-
y, ya en la tarde como abejas en la flor,
a charlar con el río.
                                Allí
atestiguaremos que es dulce su voz
-agridulce, tan sólo, en ciertos tramos de la memoria-
y nos visualizaremos,
como en el estómago de una rana,
en el misterioso país de la Belleza.
No sé, preciosa mía,
si todo esto te parecerá un plan sugestivo
hasta la puesta de sol.
                                   Ésta
podemos contemplarla ya en casa, en la terraza,
discutiendo si cenar coliflor o huevos fritos
o advirtiendo, si cabe, que en el crepúsculo tan sólo es triste
la tristeza que a veces le ponen como guinda
nuestros ojos.
                       Y así, en un plis-plas y prácticamente
sin darnos cuenta, llegará enseguida
la medianoche, habremos sumado un ayer
y restado un mañana, a nuestras espaldas tendremos
un poco más de muerte, pero mirando a la luna
podremos sonreír, seguros de que vale la pena,
a la que aún nos queda por delante.

*

HAIKU

(Invierno, Parque de Ferrera)

Nadan los dos:
el cisne en el estanque,
el frío en mí.

*

¡QUÉ EXTRAÑO GOZO!

¿Cómo es posible,
amor,
que esté escuchando
aquí,
en el silencio,
que esté escuchando
yo,
sin el que escucha,
las seis oscuras cuerdas
de la luz?