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sábado

ACONTECIMIENTOS NOCTURNOS


Tercera noche en casa de unos amigos que se han ido de viaje. Me han dejado disfrutar de ella a cambio de que haga las veces de guardés: últimamente –me advirtieron preocupados– ha habido numerosos robos violentos por la zona. Y como he venido solo y no quiero que ningún caco me sorprenda paso casi todo el tiempo en la planta baja, bien a mano un bate de béisbol, y cuando me empiezan a pesar los párpados subo a dormir y despierto a mi yo dormido, para que me releve él de la vigilia. En esto, cómo no acordarse de la Zambrano: Hay que dormirse arriba en la luz. Hay que estar despierto abajo en la oscuridad. Pero hace un rato me desperté en la habitación, y al bajar a la cocina a por un vaso de agua he visto, estoy viendo que mi yo vigilante se ha dormido profundamente, la cabeza reclinada sobre un cuaderno abierto. Lo cojo con cuidado de no interrumpir su sueño y leo sorprendido estas palabras, las que yo mismo estaba soñando antes de despertar. (De fondo, con aromas del silencio, el canto del mirlo ambienta la lectura).