lunes

BENDICIONES


Estuve un rato fuera de mi nombre
(mi nombre es un pequeño apartamento)
y vi que ocupa el resto de los nombres
la misma vacuidad que habita en él.

Pero ahora que he vuelto
debo llamar al pan pan y al vino vino.
¿Cómo si no se entendería,
bendiciendo la mesa,
que nos comemos y bebemos
a nosotros mismos?

*

Inédito

viernes

MI ÁNGEL DE LA GUARDA ME DA CONSEJOS POÉTICOS


Cuando creas que no amanece
cacarea.

*

Los enemigos que la poesía te trajo
no sabrán ya de qué acusarte.
Entonces, te acusarán de inocente.
Encógete de hombros:
será un hermoso día de primavera.

*

No utilices por norma la primera persona del plural:
mira cómo se agitan las muchedumbres.

*

Salvo capricho ocasional,
no camufles el yo en el tú.
Ese catarro tu espejo
ya lo ha superado.

*

Hablar de ti mismo
en tercera persona
es un notario que te separa
de la naturaleza.
Hasta nueva orden, fuera.

*

El yo es una preciosa ventana.
Cuando no veas el cielo
pregúntate
quién es el impostor
empeñado en tapiarla.

*

Sé astuto, ingenuo,
atrevido, prudente...
Sé como eres.

*

Cuando estés triste
lee esa antología
en la que no figuras.

*

No despiertes, por un bobo tenebroso,
al tigre de tu sarcasmo.
La poesía no se lo merece.

*

Si sufres una crisis de fe en la poesía,
recuerda que también la rosa tiene
su parte de mentira.

*

¿Qué haces ahí
rascándote la cabeza
y mordiendo el lápiz?
El verdadero poema
sale solo.

*

Deja en principio
que el poema sea el jefe.
Ya tendrás ocasión
de creer que mandas algo.

*

¿Debe ser manifestado?
Hazte mucho esta pregunta.
Nunca fuerces al poema
a expresar lo que no quiere.

*

Como un buen jardinero,
no confundas la poda
con la mutilación.

*

No te compliques.
La sencillez es diosa.

*

El silencio y la escucha
abren todas las nubes.

*

Descarta el adorno
y el desnudo integral.
¿Qué te queda?

***

Inédito

jueves

BREVÍSIMO DISCURSO IMPROVISADO


La mañana me ha nombrado ayudante de la lluvia. Pero no esperen que me ponga a llover. Sólo es un verso que se me acaba de ocurrir. Alguno de los presentes quizá pueda aclarármelo. Yo únicamente puedo referir que el relámpago me despertó bruscamente. Su luz iluminó mi cueva de ocho horas y, ya en el exterior, garabateo, a ratos perdidos, en el lienzo del sueño que olvidé en ese momento. De repente la realidad, esplendorosa Marilyn unas veces, Marilyn cadáver otras, posa para mí que pintar no sé. No obstante, no pierdo la esperanza de aprender del sol y de la luna. Porque nosotros todos tenemos alguna esperanza. Hasta los suicidas tienen la suya, y acaso la mayor de todas, pues comprobado está que algunas tardes al ego le sienta mejor morir que merendar. Entonces la vida es dulce, dulce, dulce como una oveja que las manos acarician solas. ¿Pero a santo de qué, preguntarán, a santo de qué viene todo esto? Sinceramente, lo ignoro. Mis huellas, precediendo a mis pisadas, me han traído hasta aquí por un sendero que nunca antes había hollado. Y una cosa lleva a la otra y, al final, todas las cosas son la misma.

*

Inédito

martes

SUCESO SINGULAR


A veces, cuando pienso, convencido,
tener algo importante que decir,
no hallo las palabras
y enmudezco.
                     Y sin embargo hoy,
hoy que nada especial quiero decir,
no he dejado de hablar ni un solo instante.
Del dormitorio a la nevera,
de la nevera a la salita,
de la salita al hall,
las palabras me asedian y me cuentan
de sus cosas, y yo que las pronuncio
tan sólo soy testigo vacilante,
incapaz de cerrar la boca ante su empuje.
Fracasada en su intento de sellarla
con pañuelos y apósitos,
mi amiga se ha escapado al mercadillo
aburrida de mí.
Y allí le contará el caso a su prima
-una emisora provinciana-
y pronto se sabrá en el mundo entero.
Entretanto,
mientras esto persista,
lo mejor será hacerme pequeño como un duende
y buscar ya escondite en algún cuento.

*

Inédito

domingo

ESCENA DE INTERIOR


Genuinamente
la tarde le sonríe,
llena de luz el cuarto,
la facilita la labor
ahora que cose, luminosa también,
sentada junto a la ventana.

Llama a la puerta el pensamiento,
tantas veces oscuro vendedor
de vaguedades.
                       Abro y digo
no, gracias, buenas tardes.
Y cierro con la grata sensación
de que todo, pese a todo, es como debe ser.

*

Inédito