lunes

DIEZ POEMAS INÉDITOS


EVOCACIÓN

Cachorro grande y bueno,
el calor de aquel verano
jugaba sin medir su fuerza:
a todos daba su amor
sin reservas ni requisitos,
sobre cualquiera brincaba
encantadoramente torpe.
Algunos sentíamos vergüenza
de anhelar el regreso del otoño.

***

EL CANTO DE LOS PÁJAROS

El canto de los pájaros entra por mi ventana
como un muchacho que se confunde de apartamento
al intentar colarse en el cuarto de su novia secreta
sin que los padres de ella se enteren.

Supongo que es decepcionante
-le comento-
encontrarte conmigo,
pero, ya que has venido, cuéntame algo
de tu historia si quieres. No me temas.
Conmigo puedes, no es difícil, hablar de cualquier cosa.
Me pregunto de dónde eres.

El canto de los pájaros contesta en otro idioma.
Entre cada una de sus frases el silencio
es un sol saliendo entre dos montañas.
El canto de los pájaros contesta en otro idioma
y uno se calla.
                        ¡Si pudiera traducir lo que comprendo,
me desmayaría de emoción poética,
pero con palabras no puedo hacerlo
y sin ellas tampoco podría!

***

BREVÍSIMO DISCURSO IMPROVISADO

La mañana me ha nombrado ayudante de la lluvia. Pero no esperen que me ponga a llover. Sólo es un verso que se me acaba de ocurrir. Alguno de los presentes quizá pueda aclarármelo. Yo únicamente puedo referir que el relámpago me despertó bruscamente. Su luz iluminó mi cueva de ocho horas y, ya en el exterior, garabateo, a ratos perdidos, en el lienzo del sueño que olvidé en ese momento. De repente la realidad, esplendorosa Marilyn unas veces, Marilyn cadáver otras, posa para mí que pintar no sé. No obstante, no pierdo la esperanza de aprender del sol y de la luna. Porque nosotros todos tenemos una esperanza. Hasta los suicidas tienen la suya, y acaso la mayor que pueda haber, pues comprobado está que algunas tardes al ego le sienta mejor morir que merendar. Entonces la vida es dulce, dulce, dulce como una oveja que las manos acarician solas. ¿Pero a santo de qué, preguntarán, a santo de qué viene todo esto? Sinceramente, lo ignoro. Mis huellas, precediendo a mis pisadas, me han traído hasta aquí por un sendero que nunca antes había hollado. Y una cosa lleva a la otra y, al final, todas las cosas son la misma.

***

ESCENA DE INTERIOR

Genuinamente
la tarde le sonríe,
llena el cuarto de luz,
le facilita la labor
ahora que cose, luminosa también,
sentada junto a la ventana.

Llama a la puerta el pensamiento,
tantas veces oscuro vendedor
de vaguedades.
                          Abro y digo
no, gracias, buenas tardes.
Y cierro con la grata sensación
de que todo, pese a todo, es como debe ser.

***

ESTRIBILLO DEL CAMINO

Un día llegaremos a la nada
y entonces no habrá sufrimiento.
Hambre y pan, tierra y cielo, piedra y carne,
todo se igualará de un tajo limpio y seco
el día que lleguemos a la nada
y ya no haya sufrimiento.

***

HIJOS DE LA BELLEZA

A José Cereijo, después de releer sus Dones del otoño

Hace bien al espíritu
contemplar la puesta del sol
en silencio y soledad.
                                    Es, a veces,
como si lo condujera a casa
tras haberse perdido, borracho
de tanto trajín, mental y físico.
Y los ojos, que quizá andaban
algo descolocados, de nuevo acogen
en puro entendimiento; no sólo los sedantes
colores del cielo: también
el escarabajo, la mala hierba, la hormiga,
lo que menos gracia aparenta,
lo que eliminamos
del jardín. Porque entonces
es la belleza misma, y no nosotros,
quien desde ellos mira. Y la belleza,
como cualquier madre que se precie,
quiere a todos sus hijos por igual.

***

UNA HISTORIA TRISTE

Sus ojos, que son bien capaces de ser simplemente ojos, pero que son jueces sin plaza, dictaminaron que el maravilloso poema en cuestión es obra mía. No quisieron creer que me lo encontré, que mágicamente surgió, que yo sólo lo pulí, que si fuera obra mía no sería tan maravilloso como afirman. Y ahora me tienen preso y me golpean en la cabeza, lo más fuerte de mí, con palabras necias como estacas. Porque un poema maravilloso, según la ley que aplican, es algo que sin duda merece tal condena. Pero no es que ellos sean los malos ni que uno sea la víctima. Sencillamente es una historia triste, como hay tantas. Qué le vamos a hacer. Yo estoy tranquilo. Ya he pasado por esta situación y con mi tristeza de calcetín roto me fugaré de nuevo, me estoy fugando, ya me fugué, reparando en el canto de ese grillo, en el latido acompasado de esta noche.

***

SUCESO SINGULAR

A veces, cuando pienso, convencido,
tener algo importante que decir,
no hallo las palabras
y enmudezco.
                        Y sin embargo hoy,
hoy que nada especial quiero decir,
no he dejado de hablar ni un solo instante.
Del dormitorio a la nevera,
de la nevera a la salita,
de la salita al hall,
las palabras me asedian y me cuentan
de sus cosas, y yo que las pronuncio
tan sólo soy testigo vacilante,
incapaz de cerrar la boca ante su empuje.
Fracasada en su intento de sellarla
con pañuelos y apósitos,
mi amiga se ha escapado al mercadillo
aburrida de mí.
Y allí le contará el caso a su prima
-una emisora provinciana-
y pronto se sabrá en el mundo entero.
Entretanto,
mientras esto persista,
lo mejor será hacerme pequeño como un duende
y buscar ya escondite en algún cuento.

***

BENDICIONES

Estuve un rato fuera de mi nombre
(mi nombre es un pequeño apartamento)
y vi que ocupa el resto de los nombres
la misma vacuidad que habita en él.

Pero ahora que he vuelto
debo llamar al pan pan y al vino vino.
¿Cómo si no se entendería,
bendiciendo la mesa,
que nos comemos y bebemos
a nosotros mismos?

***

DICHA DE AMOR

¡Qué dicha grande la de estar en esta
casa que se me entrega, cual amante solícita,
con todos sus enseres!
¡Y qué dicha sentir, fuera de ella,
que jamás he salido, que es la vida mi casa
y que es uno la vida!

domingo

AFORISMO DE MURILO MENDES


Una flor es simple; sin embargo resulta de operaciones complejas. Una flor es una aparición poética.

*

Más del autor, AQUÍ.

sábado

MUJER BOTERIANA



Mujer fumando (Botero)


Por su gordura, en absoluto problemática para ser medianamente feliz, Olaya tiene sufridos muchos complejos; pero gracias a sus tetas, ocupantes también de un amplio espacio, parece haberlos superado definitivamente. Sí: Olaya saca pecho, y hace bien. 


jueves

UNOS CANTARCILLOS DE ISABEL ESCUDERO


Mientras la inmensa mayoría de los poetas españoles, corrigiendo sus poemas, se pasaban horas evitando la rima, la Escudero, tan folclórica ella, se plantaba una flor en el pelo y se iba por ahí a buscarla, pues estaba convencida del valor de la poesía con vocación oral. 

Los siguientes proverbios, que uno prefiere llamar, como a casi todo lo suyo, cantarcillos, son sólo un ejemplo de esa apuesta mantenida en el tiempo. Frescos y garbosos, se vienen para acá desde el libro Cifra y aroma.


No enciendas velas:
verás a Dios
entre la niebla.


¿Cuánto te quiero?
Si me lo preguntas,
dinero.


Sabiduría, sabiduría,
unas veces Marta
y otras María.


¿Me gusta?
¿No me gusta?
Más allá de mis gustos,
la hermosura.


Martes de carnaval:
te he conocido
por el disfraz.


El periódico de ayer
¡qué viejo es! 


En medio de la noche
soy como el grillo:
lo poco que sé
te lo repito.

DOS POEMAS DE ANTONIO GRACIA


Del libro Informe pericial:

II

Fue en la lejana Grecia, cuando el hombre
miraba a las estrellas y soñaba
con alcanzar sus sueños al nombrarlos.
El firmamento era aún un incunable
que los hombres leían mansamente
para dormir soñando con los dioses;
era la lluvia limpia, y todo era
manantial y pureza, y pensamiento
ansioso de preguntas y respuestas.
Los ojos descubrían con placer
cada fragmento de la inmensidad,
y escribían con sabia observación
el codicilio mágico del cosmos.
Fueron días de infancia y plenitud
en el regazo de la madre Tierra.
Entonces, la alegría de vivir
caminaba desnuda por los campos
sin temor a que nadie la violase.
La vida era un oasis bajo el cielo,
el cielo estaba cerca de las manos,
el mar era otro cielo navegable
y el río un meteoro de cristal.
Cuánta quietud había en la mañana;
y en la noche, con qué serenidad
se escrutaba a sí mismo el corazón
como una alforja llena de diamantes
cuya belleza era tan sólo el fruto
de una vasta armonía. Aquel estado
de dicha natural aún permanece
en la carne. Y la sangre lo reclama.
El corazón no olvida el paraíso.

                                                     [Clarividencias]


XVIII

Mil seiscientos ochenta y nueve, Mil
setecientos setenta y seis, y Mil
ochocientos ochenta y tres. Tres fechas
jalonan la igualdad de la justicia:
el mundo es un estado de derecho,
la ley es superior a cualquier hombre,
el Pueblo es quien gobierna y dicta leyes.
Nadie podrá elegir ya en nombre de otro.
Todos los olvidados de la historia
-las mujeres, los negros y los pobres-
son también, plenamente, ciudadanos.
¿Será probable unir ya para siempre
todas las almas en un solo abrazo?
Velemos todos para que se cumpla
el testamento de la libertad.

                                                      [El sueño de la razón]