domingo

AFORISMO DE MURILO MENDES


Una flor es simple; sin embargo resulta de operaciones complejas. Una flor es una aparición poética.

*

Más del autor, AQUÍ.

sábado

MUJER BOTERIANA



Mujer fumando (Botero)


Por su gordura, en absoluto problemática para ser medianamente feliz, Olaya tiene sufridos muchos complejos; pero gracias a sus tetas, ocupantes también de un amplio espacio, parece haberlos superado definitivamente. Sí: Olaya saca pecho, y hace bien. 


jueves

UNOS CANTARCILLOS DE ISABEL ESCUDERO


Mientras la inmensa mayoría de los poetas españoles, corrigiendo sus poemas, se pasaban horas evitando la rima, la Escudero, tan folclórica ella, se plantaba una flor en el pelo y se iba por ahí a buscarla, pues estaba convencida del valor de la poesía con vocación oral. 

Los siguientes proverbios, que uno prefiere llamar, como a casi todo lo suyo, cantarcillos, son sólo un ejemplo de esa apuesta mantenida en el tiempo. Frescos y garbosos, se vienen para acá desde el libro Cifra y aroma.


No enciendas velas:
verás a Dios
entre la niebla.


¿Cuánto te quiero?
Si me lo preguntas,
dinero.


Sabiduría, sabiduría,
unas veces Marta
y otras María.


¿Me gusta?
¿No me gusta?
Más allá de mis gustos,
la hermosura.


Martes de carnaval:
te he conocido
por el disfraz.


El periódico de ayer
¡qué viejo es! 


En medio de la noche
soy como el grillo:
lo poco que sé
te lo repito.

DOS POEMAS DE ANTONIO GRACIA


Del libro Informe pericial:

II

Fue en la lejana Grecia, cuando el hombre
miraba a las estrellas y soñaba
con alcanzar sus sueños al nombrarlos.
El firmamento era aún un incunable
que los hombres leían mansamente
para dormir soñando con los dioses;
era la lluvia limpia, y todo era
manantial y pureza, y pensamiento
ansioso de preguntas y respuestas.
Los ojos descubrían con placer
cada fragmento de la inmensidad,
y escribían con sabia observación
el codicilio mágico del cosmos.
Fueron días de infancia y plenitud
en el regazo de la madre Tierra.
Entonces, la alegría de vivir
caminaba desnuda por los campos
sin temor a que nadie la violase.
La vida era un oasis bajo el cielo,
el cielo estaba cerca de las manos,
el mar era otro cielo navegable
y el río un meteoro de cristal.
Cuánta quietud había en la mañana;
y en la noche, con qué serenidad
se escrutaba a sí mismo el corazón
como una alforja llena de diamantes
cuya belleza era tan sólo el fruto
de una vasta armonía. Aquel estado
de dicha natural aún permanece
en la carne. Y la sangre lo reclama.
El corazón no olvida el paraíso.

                                                     [Clarividencias]


XVIII

Mil seiscientos ochenta y nueve, Mil
setecientos setenta y seis, y Mil
ochocientos ochenta y tres. Tres fechas
jalonan la igualdad de la justicia:
el mundo es un estado de derecho,
la ley es superior a cualquier hombre,
el Pueblo es quien gobierna y dicta leyes.
Nadie podrá elegir ya en nombre de otro.
Todos los olvidados de la historia
-las mujeres, los negros y los pobres-
son también, plenamente, ciudadanos.
¿Será probable unir ya para siempre
todas las almas en un solo abrazo?
Velemos todos para que se cumpla
el testamento de la libertad.

                                                      [El sueño de la razón]

miércoles

DOS (O TRES) POEMAS DE FRANÇOIS VILLON


En principio son dos, aunque a simple vista parezcan tres, los poemas que aquí leemos de Villon. Como indican las notas al final del libro (titulado, sencillamente, Poesía), Versete es la composición que se inserta acto seguido de Epitafio. Dicho con más claridad: que las dos primeras piezas conforman un solo poema, pese a que en una lectura desatenta la tipografía desconcierte, pues Versete son los versos que en Epitafio el poeta pide sean dichos por él. Aun así -piensa uno-, dado que prácticamente toda la poesía de Villon es epitáfica (y testamentaria), el poema admite ser leído como dos poemas independientes, o como dos fragmentos de ese ajuste de cuentas, consigo mismo y con los otros, que constituye el grueso, y lo más interesante, de su legado literario.

La traducción es de Carlos Alvar.

***

EPITAFIO

AQUÍ YACE Y DUERME UN ESTE SOLAR
QUIEN FUE MUERTO POR EL DARDO DE AMOR,
UN DESDICHADO ESTUDIANTE
QUE SE LLAMABA FRANÇOIS VILLON.
NUNCA TUVO UN SURCO DE TIERRA;
LO DIO TODO, TODOS LO SABEN:
MESA, CABALLETES, PAN Y CESTO.
ENAMORADOS, DECID ESTOS VERSOS POR ÉL.

VERSETE

Dale reposo eterno,
Señor, y claridad perpetua,
que el valor de un plato o una escudilla
no tuvo jamás, ni una brizna de perejil.
Fue rapado en la cabeza, barba y cejas,
como un nabo, al que se raspa y pela.
Dale reposo eterno.
La severidad le envió al exilio,
y le golpeó con una pala en el culo,
a pesar de que dijo : "¡Apelo!",
que no es término demasiado sutil.
Dale reposo eterno.

***

BALADA

[DEL PERDÓN]

A cartujos y a celestinos,
a mendicantes y a devotas,
a papanatas y a presumidos,
a servidores y a cortesanas
que llevan camisa y ajustadas cotas,
a vanidosos, transidos de amor
que calzan sin lastimarse botas ásperas,
a todos les pido perdón.

A las putitas que enseñan las tetas
para tener mayor número de huéspedes,
a los agitadores que provocan alborotos,
a cómicos con sus entretenimientos,
a locos y a locas, a tontos y a tontas,
que silban de seis en seis
con vejigas y cetros,
a todos les pido perdón,

menos a los traidores mastines
que me han hecho roer duras cortezas
y masticarlas muchas noches y mañanas,
y ahora no los temo tres cagarrutas.
Haría por ellos pedos y eructos,
pero no puedo, pues estoy sentado.
Total, para evitar querellas,
a todos les pido perdón.

Que les ricen las quince costillas
con grandes mazos, fuertes y macizos,
con látigos de plomo y pelotas semejantes.
A todos les pido perdón.