miércoles

BANDA SONORA


Hay muchas definiciones posibles de verso. Una de ellas sería: "camino que empieza en el lenguaje y acaba en la música o se queda a sus puertas". Creo que no está mal del todo. Sin embargo, uno nunca ha podido escribir con música de fondo. Ni siquiera con música ambiental. La música me excita o me relaja, me emociona, por decirlo abreviadamente, y soy incapaz de escribir poemas emocionado. No, no me sirve como brújula. En cambio, para leer prosa -para el verso combino lectura en voz alta y en silencio-, Mozart a bajo volumen no suele desconcentrarme. Pero eso es otro asunto. El caso es que este blog no puede, por capricho mío, seguir sin banda sonora y por eso traigo doce piezas de música digamos popular que tienen, para mí, un valor sentimental. No ha sido nada fácil escoger. He tenido que ser injusto.


1. Hilo de seda (Los Pekenikes). Un padre de verdad nunca se va. El mío sigue presente en muchas cosas. Por ejemplo, en este tema que sonaba habitualmente en su coche.



2. Local hero (Dire Straits). Uno de los primeros discos que compré es un recopilatorio de este mítico grupo. Tienen piezas más emblemáticas, pero hay que escoger...



3. Layla (Eric Clapton). Todo un clásico. Descubierto en la misma época que el tema anterior. Sí: me temo que las obsesiones musicales de la adolescencia siempre nos acompañan.



4. El último tren (Madera Rock). Los miembros de este grupo (conozco a alguno) eran un poco quinquis, pero, haciendo honor a su nombre, tenían madera. El disco homónimo puede escucharse íntegro en youtube.



5. Communication Breakdown (Led Zepellin). Ideal para despertar por la mañana, o para espabilarse en cualquier momento del día. Un poco de caña, pero de escasa duración, que si no cansa lo suyo.



6. Libre te quiero (Amancio Prada). Si hay gente que conoce versos de Machado por la música que le han puesto algunos cantautores -a un Machado muy menguado-, no digamos de Agustín García Calvo, autor de esta letra ya música en sí misma. 



7. Carpe diem (Andy Timmons). Pues eso: carpe diem. Pero sin más virtuosismos que esto, por favor.



8. Nuevo rumbo (Jorge Ilegal y los Magníficos). ¿Quién es este calvo? Me cae simpático. Y puede con todo. Cualquier día graba un disco de pasodobles.



9. Tengo una casa (Los enemigos). Si mezclas el espíritu rural americano y la guasa española, sale algo tan divertido como esto.



10. Pasear (Julio Bustamante). Como suele ocurrir con las canciones de todos los cantautores, sin la música la letra pierde algo, pero este hombre, no muy conocido, tiene un gusto especial, y aquí da en el clavo sosteniéndola con esa melodía tan pegadiza. 



11. What a wonderful world (Louis Armstrong). Hasta que cumplí los treinta, de esta voz maravillosa sólo había escuchado la canción seleccionada. Vale la pena ahondar más en ella.



12. Lo importante es la rosa (Gilbert Becaud). En este banda sonora no puede faltar una pista "juanramoniana"...



Bonus track. Avilés, Avilés (Los irónicos). Sin comentarios: la tierra tira.


martes

AJEDREZ


En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

BORGES


Entre otras ocupaciones, aprendo a jugar al ajedrez en un par de colegios. Mis maestros son niños buenos:


lunes

ALGÚN DÍA


(Frase encontrada  al teclear en google: "mariquita mala")


Tengo un amigo mariquita (pese a no ser homófobo, no me sale natural, ahora mismo, decir "homosexual" ni "gay") con el que a veces me divierte discutir de política. Pues que nunca ha practicado ningún deporte, se toma la dialéctica como una competición que no puede, no sabe perder. Una competición de inteligencia, según tengo entendido. Él apoya a Pedro Sánchez porque es un fiel votante del PSOE, y como el político socialista es apuesto como un madelman jamás se muestra crítico con él. Tampoco con Zapatero, dado que su gobierno presentó el proyecto de ley para aprobar el matrimonio homosexual y lo acabó aprobando, hecho sin duda de justicia social por el que mi amigo mariquita pasa por alto las faltas del Joker de Valladolid: se ha convertido, para él, en un icono, en un santo, en un intocable. En definitiva, que este amigo mío es un hombre de partido. Yo, en cambio, no apoyo a ninguno. Estoy en contra de todos. Muy en contra. Comparo a los actuales líderes de los partidos mayoritarios con comerciales sin experiencia, y no voy a depositar mi preciosa fe en los productos que ofrecen. Y aunque en el fondo mi amigo mariquita y yo pensamos parecido suelo arreglármelas para ponerle un tanto nervioso. Es relativamente fácil. ¡Ni siquiera comprende que la CE, cuando en su artículo 2 habla de nacionalidades, no lo hace para reconocerlas jurídicamente (sólo reconoce el derecho a la autonomía), sino porque es muy lista y deja que cada español, románticamente, se sienta de la nacionalidad que quiera! En fin. Que a este amigo mío le atraigan los hombres no es un defecto ni nada de lo que burlarse, por descontado, pero me sirve para que os hagáis una idea de su perfil caracterológico: es un poco lo que llaman -con desdén o con cariño, según quién y cómo se lo llame- una mariquita mala, un mariquita a su manera duro, acostumbrado además a imponerse a rivales muy blandos. Y pese a mis limitaciones yo le resulto, cuando quiero, algo incómodo, ya que empleo la verdad y no me asusto ni me rindo así como así. Gracias en parte a ello creo que hoy le he ganado dialécticamente. ¿Cantar victoria? No se trata de eso. Pero algún día, si no le he ganado ya, le ganaré. Vaya que si le ganaré. Aunque él siempre gane o empate, algún día le ganaré.