lunes

Poema de Juan Ramón Jiménez

 
CON TU PIEDRA

El cielo pesa lo mismo
que una cantera de piedra.
Sobre la piedra del mundo,
son de piedra las estrellas.

¡Esta enorme cargazón
de piedra encendida y yerta!
Piedras las estrellas, todas,
piedras, piedra, piedras, piedra.

Entre dos piedras camino,
me echo entre piedra y piedra;
piedras debajo del pecho
y encima de la cabeza.

Y si quiero levantarlas,
me hiere la piedra eterna;
si piso desesperado,
sangro en la piedra terrena.

¡Qué dolor de alma, piedra;
carne, qué dolor de piedra;
qué cárcel la noche, piedra
cercada y cerca de piedra!

Con tu piedra me amenazas,
destino de piedra y piedra.
Con tu piedra te daré
en tu corona de piedra.




miércoles

Poema de Claudio Rodríguez

 
UN BRINDIS POR EL SEIS DE ENERO

Heme aquí bajo el cielo,
bajo el que tengo que ganar dinero.
Viene la claridad que es ilusión,
temor sereno junto a la alegría
recién nacida
de la inocencia de esta noche que entra
por todas las ventanas sin cristales,
de mañana en mañana
y es adivinación y es la visión,
lo que siempre se espera y ahora llega,
está llegando mientras alzo el vaso
y me tiembla la mano, vida a vida,
con milagro y con cielo
donde nada oscurece. Y brindo y brindo.
Bendito sea lo que fue maldito.
Sigo brindando hasta que se abra el día
por esta noche que es la verdadera.




Poema de Shuntarō Tanikawa

 
RECHAZO

las montañas
no rechazan
la poesía

tampoco las nubes
tampoco el agua
tampoco las estrellas

quien la rechaza
siempre es
la gente

con miedo
con odio
con locuacidad


[Traducción de David Taranco]





lunes

Esparza de Jorge Manrique

 
Pensando, señora, en vos,
vi en el cielo una cometa:
es señal que manda Dios
que pierda miedo y cometa
a declarar el deseo
que mi voluntad desea,
porque jamás no me vea
vencido como me veo
en esta fuerte pelea
que yo conmigo peleo.




sábado

Poema de Rafael Pérez Estrada

 
CABALLOS

En las horas inquietas de ciertos amaneceres los oigo galopar. Su locura y su confusión recuerdan la dinámica de los océanos, el ir y venir de las olas, el rugir de las marejadas, la insaciable ira de las tempestades. Son los caballos perdidos en la fiebre del poeta muerto. Caballos apenas concebidos, ni realidad ni metáfora. Mas yo los oigo incansables -como la sangre arrebatada en un cuerpo sin sombra- ir de acá para allá buscando las orillas de un sueño ya imposible.
      Caballos sin nadie que los sueñe.




Quince aforismos

 
La historia es eminentemente novelesca, pero tiene lugar en la eternidad, que es puramente lírica.


Desengañarse de todo, sin desengañarse también del propio desengaño, es como quedarse en mitad de un túnel.


Se diría que en la pequeña pantalla muchos aparecen a tamaño real.


Las estrellas brillan sin causar molestias a nadie.


Acuso a las palabras que sobran de suplantar a las que faltan.


Lo bueno de no tener mucha cabeza es que cabes en más sitios.


La poesía es anterior a los poetas, como la luz a los espejos.


Mejor buscar virtudes al negado que defectos al virtuoso. Resulta más difícil, más apasionante... ¡A veces constituye todo un desafío!


De ciertas bajezas no procede vengarse sino volando alto.


Salvarse del olvido se antoja deseable, siempre y cuando no suponga condenarse al recuerdo.


La luz ilumina porque come mucha oscuridad.


La música manifiesta la belleza del silencio. Y no siempre por bella.


De amicitia: sólo con nuestros muertos más entrañables podemos estar callados, continuamente, en total confianza.


El aforismo detesta por igual al escritor gracioso y al profundo, porque uno le quita gracia y otro le vuelve superficial.


El ave fénix va tirando.




martes

Poema del Arcipreste de Hita

 
DE LAS CUALIDADES QUE TIENEN LAS MUJERES PEQUEÑAS

Voy a abreviaros, señores, mi intención,
porque siempre gusté de pequeño sermón
y de mujer pequeña y de breve discurso,
pues lo poco y bien dicho se queda en el corazón.
Del que mucho habla, ríen; quien mucho ríe es loco;
hay en la mujer chica amor grande y no poco.
Mujeres grandes di por chicas, las chicas por grandes no cambio
(y las chicas por las grandes no se arrepienten del cambio).
De que hable bien de las chicas el Amor me hizo ruego
que hable de sus noblezas, yo las voy a decir pronto;
os hablaré de las mujeres pequeñas y lo tomaréis a broma:
son frías como la nieve pero arden como el fuego;
son frías por fuera, pero con amor ardientes;
en la cama deleite, retozo, placenteras y rientes;
en casa cuerdas, garbosas, reposadas, hacendosas;
mucho más encontraréis si os fijáis en ello.
En pequeño jacinto hay gran resplandor,
en muy poco azúcar hay mucho dulzor,
en la mujer pequeña hay muy gran amor;
pocas palabras bastan al buen entendedor.
Es pequeño el grano de la buena pimienta,
pero más que la nuez reconforta y calienta;
igual la mujer pequeña, mientras todo amor consienta,
no hay placer del mundo que en ella no se sienta.
Así como en pequeña rosa hay mucho color,
en muy poco oro gran precio y gran valor,
así como en poco bálsamo hay mucho buen olor,
también en mujer pequeña hay muy gran sabor;
así como un rubí pequeño tiene mucha bondad,
color, valor y precio, nobleza y claridad,
también la mujer pequeña tiene mucha beldad,
hermosura, donaire, amor y lealtad.
Pequeña es la calandria y pequeño el ruiseñor,
pero más dulce cantan que otra ave mayor;
la mujer que es pequeña por eso es mejor,
con galanteo es más dulce que azúcar o flor;
son aves pequeñuelas papagayo y oropéndola,
pero cualquiera de ellas es dulce trinadora,
graciosa, hermosa, preciada cantadora;
bien igual es la mujer pequeña para el amor.
Con la mujer pequeña no hay comparación,
es el paraíso terrenal y gran consuelo,
deleite y alegría, placer y bendición;
es mejor en la prueba que en la presentación.
Siempre quise a mujer pequeña más que a grande o mayor,
no es desacierto del gran mal ser huidor;
del mal tomar el menos, lo dice el sabio;
por tanto de las mujeres la mejor es la menor.


[Versión de Lidia Pons Griera]





Haiku de Susana Benet

 
Mientras te vistes,
yo cuento los botones
que nos separan.




jueves

Anónimo rumano

 
Larga es la senda hasta Cluj,
pero es más la del deseo,
pues la de Cluj tiene fin
y la otra va creciendo.
Si el deseo se vendiera,
yo me haría mercader
y yendo a la feria grande
plantaría allí mi tienda
para vender el deseo
a todo aquel que le falte.
Amada, de nuestro amor
un árbol creció en el monte.
Árbol grande, de espaciadas
hojas, las aves lo cruzan
y vuelan de árbol en árbol
igual que de un ser al otro
el deseo va volando.


[Traducción de Rafael Alberti y María Teresa León]




domingo

Poema de Roberto Juarroz

 

Tengo un pájaro negro
para que vuele de noche.
Y para que vuele de día
tengo un pájaro vacío.

Pero he descubierto
que ambos se han puesto de acuerdo
para ocupar el mismo sitio,
la misma soledad.

Por eso, a veces,
suelo quitarles ese nido,
para ver qué hacen
cuando les falta el retorno.

Y así he aprendido
un increíble dibujo:
el vuelo sin condiciones
de lo absolutamente abierto.

(Para Laura, todavía)




Poema de François Villon

 
EL EPITAFIO DE VILLON

Hermanos humanos que vivís después de nosotros,
no tengáis contra nosotros los corazones endurecidos,
pues si tenéis compasión de nosotros, pobres,
Dios tendrá antes misericordia de vosotros.
Aquí nos veis, atados, cinco, seis;
en cuanto a la carne, que hemos alimentado en demasía,
hace tiempo que está devorada y podrida
y nosotros, los huesos, nos hacemos ceniza y polvo.
Nadie se ría de nuestro mal;
pero rogad a Dios que nos quiera absolver a todos.

Si os llamamos hermanos, de ningún modo debéis
tener desdén, aunque fuimos matados
por Justicia. Sin embargo, sabed
que todos los hombres no tienen sensatez;
perdonadnos, ya que hemos partido
hacia el hijo de la Virgen María,
que su gracia no se agote para nosotros,
preservándonos del rayo infernal.
Estamos muertos, que nadie nos moleste,
pero rogad a Dios que nos quiera absolver a todos.

La lluvia nos ha lavado y limpiado,
y el sol, desecado y ennegrecido;
urracas, cuervos, nos han cavado los ojos
y arrancado la barba y las cejas.
Nunca en ningún momento estuvimos quietos;
hacia aquí, hacia allá, según varía el viento
a su antojo, sin cesar nos menea,
más picados por los pájaros que dedales de coser.
No seáis, pues, de nuestra cofradía,
pero rogad a Dios que nos quiera absolver a todos.

Príncipe Jesús, que sobre todos tienes poder,
evita que el Infierno tenga dominio sobre nosotros,
que no tengamos que hacer con él, ni que pagarle.
Hombres, aquí no hay broma de ningún modo;
pero rogad a Dios que nos quiera absolver a todos.


[Traducción de Carlos Alvar]




Poema de R. L. Stevenson

 
LA CLARA VOZ DEL GALLO EN EL AIRE MÁS PURO

La clara voz del gallo en el aire más puro
en el oeste lejano por el que vagué,
montes con un esperanzado estremecimiento,
laderas con calor de hogar.

Ese centinela de los campos, de guardia en una granja,
descubre la mañana que alborea
y, clarín de humanidad, despierta
a todo el mundo.

La mañana canta sobre las colinas del oeste
extraño, remoto, salvaje;
canta sobre la tierra
donde un día fui niño.

Me trae amadas voces del pasado,
la vieja tierra, aquellos años;
mi padre me llama
y yo escucho con melancólico espíritu.

Pífano, pífano del alba dorada, oh pájaro
que cantas en la mañana;
los viejos días han pasado
y otros nuevos se acercan.


[Traducción de Txaro Santoro y José María Álvarez]





jueves

Nuevos poemas en prosa y otros textos de difícil clasificación

 

PARQUE

Cualquier parque pequeño como este es casi idéntico al claro del bosque. La única diferencia esencial es que en estos encantadores lugares de recreo prácticamente siempre es posible entrar.

Aquí me he detenido cientos de veces. Y cientos de veces sus árboles me han dicho: «hay que dormirse arriba en la luz». Y cientos de veces sus mosquitos han añadido: «hay que estar despierto abajo en la oscuridad».

Hoy, esta tarde vacía como una pintura china antigua, mientras el perro hociquea entre las hojas caídas de los avellanos, le devuelvo un silencio, un billete multicolor que le debía.



RECOMENDADO

Tiene enchufe en las altas esferas: le han nombrado ayudante de las nubes. Los hombres le envidian. Las mujeres se pelean por él. Todo el mundo lo imagina libre de miseria.



TELENOVELA

Ricardo Francisco escribió un poema para seducir a María Fernanda. Fracasó: andaba secretamente enamorada de Carlos Alberto. Sin cambiar ni una coma, probó fortuna entonces con Rosaura Vanesa, que escribe poemas para trascender pero esos días lo hacía simplemente para desahogarse, afectada como estaba por su reciente ruptura con Luis Alejandro, el hermano de María Fernanda que escribe poemas para adquirir conocimiento. La pobre necesitaba consuelo y cayó en brazos del malvado Ricardo Francisco. Carlos Alberto, por su parte, a cuatro meses de casarse con Amanda Patricia, llevaba unas cuantas noches escribiendo un poema para explicarse el mundo, propósito del que se reía, por considerarlo inútil, su futura mujer, que sólo escribe poemas para divertirse. Un folletín eterno, que no parece tener final. Aunque María Fernanda, superado el desamor, leyó en la boda un poema ante todos los invitados y, antes de empezar, comentó: «Los poemas, en fin, se escriben para ser leídos».



NOCTURNO

Atento al canto de un grillo considerando que quizá sea el latido acompasado de esta noche, me veo incapaz, incapaz, incapaz de abrir la boca. No por pasmo, sino por prudencia: juraría que es en mis labios donde se encuentra ese artrópodo.



METAFICCIÓN

Con objeto de convertirme en un autor metódico, me agencié tres tipos de plumas: una para realidades, otra para ficciones y una tercera para realidades poéticas, que son las que yo prefiero, porque suelen ir más allá de la realidad y la ficción, liberándose de ambas, o conduciéndolas, en dichoso vuelo, hacia regiones alejadas de lo consabido. Pero mi plan ha fracasado estrepitosamente, pues vengo quedándome titubeante y trágico durante horas, frente a mis tres plumas, sin saber muy bien cuál corresponde a cada ocasión. Y, harto de dudas, en un arrebato de locura acabo como el que dispara a bulto, a ver si acierta escribiendo cada línea con una pluma diferente. Es patético.



MARCIAL

Como es mediocre, nadie le ha puesto la zancadilla. Y, como es estúpida, cree que ha llegado alto. Y, como es malvada, siempre será tan ignorante. Y, como para armonizarse con todo lo anterior, es fea, muy fea, feísima.



FÁBULA

Este era el poema de un hombre que escuchando a unos pájaros se quedaba sin palabras pero con una música.

Pasaron semanas y semanas.

Este es el poema de un pájaro que escuchando a unos hombres ha perdido el canto.

Pasarán, están pasando, semanas y semanas.

Este será el poema de un hombre que tras un largo silencio, escuchando a un pájaro que había dejado de cantar, dirá unas palabras definitivas. 


***

Nota para no iniciados: en Parque se cita a María Zambrano, con la que también guarda relación el párrafo inicial.


domingo

Canción de Juan del Encina

 

¡Cucú, cucú, cucú!
Guarda no lo seas tú.

Compadre, debes saber
que la más buena mujer
rabia siempre por joder.
Harta bien la tuya tú.

Compadre, has de guardar
para nunca estornudar:
si tu mujer sale a mear,
sal junto con ella tú.




Poema de Louise Glück

 
TELESCOPIO

Hay un momento después de apartar los ojos
en el que olvidas donde estás
porque vivías, según parece,
en otra parte, en el silencio del cielo nocturno.

Has dejado de estar aquí en la tierra.
Estás en otro lugar
donde la vida humana carece de sentido.

No eres una criatura en un cuerpo.
Existes como existen las estrellas,
participas de su quietud, su inmensidad.

Luego vuelves a estar en el mundo.
De noche, en una fría colina,
desmontando el telescopio.

Te das cuenta después:
lo falso no es la imagen
sino la relación.

Vuelves a ver qué lejos está
cada cosa de las otras.


[Traducción de Abraham Gragera y Ruth Miguel Franco]





Cuatro poemas

 



En este libro, memoria de casi una década del festival conquense Poesía para Náufragos, quiso uno colaborar con estos poemas:



MIRLO

¿Dónde canta ese mirlo?

Dan ganas de meterse en hipotecas
a medias con su música.

Me asomo a la ventana.
No veo al pájaro en ninguna parte
y en todo lo estoy viendo.
Todo canta.
Todo es mirlo de pronto.
Todo, nada, tan negro.


LOS CUATRO AMIGOS

Quien fui, quien soy, quien seré,
hemos quedado en el centro
para tomar el vermú.

Conste:
no tengo pensado presentarme.

El no ser
es mi manera de ser.


¡QUÉ EXTRAÑO GOZO!

¿Cómo es posible,
amor,
que esté escuchando
aquí,
en el silencio,
que esté escuchando
yo,
sin el que escucha,
las seis oscuras cuerdas
de la luz?


NOCHE DE VERANO

(Junto a la estatua de Fray Luis de León, Cuenca)

Llenas están todas las cosas
del asombroso encanto de la noche.

No eres una excepción:
el cantar de los grillos
encuentra habitación en tu silencio
y la luz de incontables
estrellas en tu mínima mirada.

Imposible parece no quedarse de piedra.


Poemas de Juana Castro, Olvido García Valdés y Pilar Verdú

 

CONTRALUZ

Heredó los pendientes
chorrito de la abuela,
un enjambre de moscas cantarinas,
el olor a azafrán
y el hambre huracanada de los libros.

Lo tuvo todo en contra:
colegio con dos puertas,
un cine de verano y el rosario a las cinco,
un brasero en la piel y aquel desnudo
declinación pureza y hermosura.

Casó de azul celeste
y en las calles de gris y mansedumbre
floreció el primer par
de sus zapatos rojos.

Luego vino la cuna repetida
y el reloj cada día
machacando las horas.
Maquí-llate, maquí-llate, maquí-llate...

Por las sienes, llovieron
la Guerra de los Cien Años,
los Pasos del Estrecho Inacabable,
el tren, un mar de fábulas...

Ha llegado hasta aquí como sin darse cuenta,
y ahora mide la arena entre las tantas
mujeres que izaron, junto al mar,
la vela de su nombre. Ese misterio.

JUANA CASTRO


***


para poder vivir, fue su respuesta y
percibió el ahogo
                              guarda los días, los días
de guardar, movía la yema
del pulgar sobre el papel como una zarpa
jugando, enronquecida
respiración
                   a la mañana, desde el coche
las montañas, los sucesivos planos
entre la niebla y el sol, parecía el paisaje
de un film japonés, no de Ozu desde luego
no de Ozu, la felicidad requiere
un esfuerzo, tal vez el primer año
no se consigue ni el segundo, a veces
hacen falta cinco, a veces diez, un esfuerzo
en el que persistir, la vida breve

De Lo solo del animal

OLVIDO GARCÍA VALDÉS


***


LOS AMANTES DE VALARDO

    El 5 de febrero de 2007, arqueólogos italianos hallan en 
Mantua una sepultura con dos esqueletos neolíticos abrazados.


La brocha fue barriendo los minutos,
retirando la arena de los siglos.

Seis mil años después,
la luz acarició la intimidad
a la que nunca fuimos invitados.

Él tenía una punta de sílex en la nuca.
Ella, una cuchillada entre costado y muslo.
Nosotros, un pinchazo de envidia al contemplarlo:
la muerte no separa
cuando llega el amor
hasta los huesos.

De Axis mundi

PILAR VERDÚ




sábado

Poema de Joan Brossa

 
SUCESO

Un abogado resultó malherido ayer
por la tarde cuando le cayó encima
un trozo de la cornisa del Palacio de Justicia.


[Traducción de Carlos Vitale]




viernes

Poema de Pablo Neruda


ODA A LA ESPERANZA

Crepúsculo marino,
en medio
de mi vida,
las olas como uvas,
la soledad del cielo,
me llenas
y desbordas,
todo el mar,
todo el cielo,
movimiento
y espacio,
los batallones blancos
de la espuma,
la tierra anaranjada,
la cintura
incendiada
del sol en agonía,
tantos
dones y dones,
aves
que acuden a sus sueños,
y el mar, la mar,
aroma
suspendido,
coro de sal sonora,
mientras tanto,
nosotros,
los hombres,
junto al agua,
luchando
y esperando,
junto al mar,
esperando.

Las olas dicen a la costa firme:
"Todo será cumplido".




martes

Poema de Rafael Alberti

 
A distancia te huelo,
Altair, te respiro,
potro celeste en órbitas los ojos,
fuego hacia ti que abierta te me ofreces,
oscuro, extraño vaho que me enerva
y lo llevo a distancia para olerte, Altair,
y retornar de nuevo a respirarte.




sábado

Poema de José Jiménez Lozano

 
REVELACIÓN

Sol vencido te regala,
en la tarde de otoño,
el poder y la gloria.
Mira tu alargada sombra:
nunca serás más grande.




Poema de Ida Vitale

 
VIENTO

¿Cuándo cuándo cuándo cuándo cuándo?
¿Cómo cómo cómo cómo?
¿Para qué para qué para qué?



Poema de Jaime García-Máiquez

 
ROSA

Podría decir escarcha florecida,
un rosetón de pétalos de nieve,
airada aristocracia de la brisa,
y en cambio digo rosa, solamente.

Podría decir fulgor de la belleza,
estallido minúsculo y perenne,
corazón del perfume a carne abierta,
y en cambio digo rosa, solamente.

Podría decir un bosque de ternura,
catarata de rojos estridentes,
amante clandestina de la luna,
y en cambio digo rosa, solamente.

Podría decir solemne terciopelo,
llama fresca de espíritu valiente,
espuma, arena, piedra, sangre y fuego,
y en cambio digo rosa, solamente.




martes

Poema engañoso

 
El poeta sufre un ataque de lenguaje

A veces, cuando pienso, convencido,
tener algo importante que decir,
no hallo las palabras
y enmudezco.
                        Y sin embargo hoy,
hoy que nada especial pensaba yo decir,
no he dejado de hablar ni un solo instante:
del dormitorio a la nevera,
de la nevera a la salita,
de la salita al hall,
las palabras me asedian y me cuentan
de sus cosas, y yo que las pronuncio
tan sólo soy testigo vacilante,
incapaz de cerrar la boca ante su empuje.
Fracasada en su intento de sellarla
con pañuelos y apósitos,
mi amiga se ha escapado al mercadillo
aburrida de mí.
Y allí le contará el caso a su prima
—una emisora provinciana
y pronto se sabrá en el mundo entero.
Entretanto,
mientras esto persista,
lo mejor será hacerme pequeño como un duende
y buscar escondite en algún cuento.


(Inédito)

lunes

Anónimo africano


AMANTE AUSENTE

(Bantú, Africa del Sur)


Las lejanas montañas te ocultan de mí,
mientras se me enciman las cercanas.
Si yo tuviera un pesado martillo
para aplastar las montañas cercanas.
Si yo tuviera alas como un pájaro
para volar sobre aquellas más lejanas.


[Traducción de Rogelio Martínez Furé]




Poema de Gaspar Moisés Gómez

 
EL LOBO DEL INVIERNO

Por los ríos viene saltando
el lobo del invierno.
                     Por los montes de ceniza.

Con la nieve helada en los colmillos
y el pelo crespo donde se posa
la mano del diablo.

                     Entra en el pueblo
cuando el último temblor de los chopos
hace venirse abajo el mundo.
Por el río y los piornos color de la muerte,
el gran lobo blanco.

                     Sus ojos asoman
por detrás de la luna de diciembre,
y ve su propio rostro
con la barba morada del frío.

Se comerá a los viejos, que se aferran a su niñez,
en un piadoso acto entrañable,
para que así los nietos lo tengan en su memoria.

Y un día triste, no encontrando ni hierba
que masticar, con el alarido
que lance a todos los poderes
helará el alma de las cosas.