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viernes

UN PADRE MEJOR QUE EL DE JORGE MANRIQUE


A mi madre 
y a mi hermana


A manera de prólogo

Yo sé que estás aquí
como lo que en el fondo has sido siempre
-amor, tan sólo amor-
aunque deba fingir ante la gente
que he perdido a mi padre,
que ya nunca en la vida podré verle
ni hablar con él ni nada.
Pero quisiera honrar, con versos inocentes,
a quien tanto echo en falta,
a la bella persona que encarnaste.

*

I

Siempre será buen padre.
No: muy buen padre.
No: un padre buenísimo, de película.

Más bondadoso que San Francisco de Sales.
Más sabio que Sócrates.
Más inteligente que Einstein.
Más padre (en su parcela al menos) que el mismísimo Dios.

En suma, un padre
-dicho sea con todos los respetos-
mejor que el de Jorge Manrique.


II

En lo que dura este poema
mi padre olvida lo que le ocurrió.

Soy de nuevo un bebé tranquilo
y en sus manos, pequeñas y robustas,
miro a mi alrededor
con el asombro de las primeras veces.

No sé qué es todo esto. No lo sé
pero me está gustando. Y sonrío a mi padre
en señal de gratitud.


III

Acogedora y cálida
como sala de estar con chimenea
era su voz.

Qué dolor no escucharla:
se ha convertido en el silencio.

Qué dolor no escucharla
y, en el dolor, qué bálsamo:
el silencio
                  se ha tornado en su voz.


IV

El muerto al que canto se porta de maravilla:
no prende ni apaga luces ni cambia objetos de sitio
ni hace nada de eso que se dice que hacen
los espíritus.
                      Es además
infinitamente paciente y comprensivo
y me ayuda a resolver cualquiera
de mis dilemas metafísicos.
Ya no gasta, agreguemos, el mal genio que gastaba
cuando estaba menos vivo.
(Quién sabe qué misterio, experto tallador de diamantes,
ha hecho con él un trabajo muy fino).

El muerto al que canto se porta de maravilla
y va a todas partes conmigo,
igual que si él fuese un ratoncito adorable
y yo el bolsillo donde lo lleva un niño.


V

Cómo no ver el mundo
de color azul grisáceo,
del color de los ojos de mi padre.

Desde dentro, desde el origen,
mezclando realista
cemento y cielo abierto, es él
quien me llena de vida la mirada.


VI

Partidos por la mitad
tendríamos que estar, por lógica,
quienes tanto le amamos.

Partidos por la mitad:
mitad esposa, mitad viuda,
mitad hijos, mitad huérfanos.

¿Por qué no estamos así?

¿A quién habrá persuadido,
con su pico de oro,
de que debemos permanecer enteros?


VII

Tierno, fue tierno
como sus últimos años
                                      -tiernos animalillos
traídos a su mundo por dos nietos-
porque fue un hombre duro de verdad,
bien capaz de plantar cara a una fiera
y pintar delicadamente una flor.


VIII

Me creó en un día de primavera.
Me enseñó a caminar (en el más amplio sentido).
Me fue leal.

Por él intuyo
que existe el cielo:
se lo ganó a pulso
en mi recuerdo.

*

A manera de epílogo

Yo sé que estás aquí.
Yo no me engaño
ni me miento:
                      es verdad
que no puedo darte un último abrazo,
que en ceniza han quedado tu cabeza
y tu pecho y tu espalda,
pero es verdad también que todo tú
                                                       te has vuelto abrazo.

Sí.
     Yo sé que estás aquí
pues te encuentro no sólo en la memoria
o en algún rasgo mío o en tu huella en aquellos
que ambos frecuentamos:
te encuentro en lo esencial, en el amor,
en lo que has sido siempre:
el único superviviente, padre mío, de este mundo.




lunes

ENTRETENIMIENTO EPIGRAMÁTICO


Paradojas

Melón, aunque no arrastre fama
de ser persona vanidosa,
siempre se da por aludido
cuando no va con él la cosa.

*

Disculpa

Te decepcioné, Bernardo,
por no hacer ascos a la sátira.
Entiéndeme:
cantor ya te ponías tú a todas horas.

*

Tertulianos

Cuando el fiel Villanueva pide opinión sincera
huele un tanto a zorruna la buena educación:
le dicen que su verso suena de maravilla,
mas callan que se olvida todavía mejor.

*

Suplicio

Pozo me retiró la palabra
por no hacerle nada malo, y yo pensé:
¡por fin podré escuchar algo interesante!
Me equivocaba:
ahora me manda al chivato de Pinilla.

*

Generosidad

Santana quiere dar envidia:
tiene mucha
y se ve en el deber de compartirla.

*

Sorpresas

Muñoz ha sorprendido a todo el mundo
con un corte de pelo estrafalario.
Pero lo más chocante, lo que nadie se explica,
es que cree estar guapa.

*

Diseño

Triste lo tuyo, Méndez, triste, triste:
te gastas un pastón en parecer un hippie.

*

Apuestas

Arbesú siempre está con ese cuento
de que es mejor vivir sin esperanza.
Es posible. Perdón por lo de cuento:
Arbesú y yo nos encontramos todas
las semanas formando largas colas
en la administración de lotería.

*

Convite

¿No he tenido, Morales, suficiente
contigo y los demás?
¡Qué manía te ha entrado con presentarme a gente!

*

Declaración 

Me declaro pacifista
en presencia de Calvo:
amo lo difícil.

*

Agua

Dices que somos conciencia
y que no juzgas.
Compensa a veces, Acosta,
darse una ducha.

*

Misterio

Qué raro que mi perro ladre a Cano:
sólo ladra a los quinquis y a los tontos
y Cano es un sesudo intelectual.

*

Versiones

De verdad te digo, Gómez,
que soy una gran persona;
de decirte lo contrario
ya se encarga Villabona.

*

Fortuna

Porque has leído, amigo Campos, miles de libros,
muchos te consideran muy buen lector.
Son gente afortunada:
no han sufrido la desgracia de oírte leer.

*

Invocación

Que no venga Aguilar ahora.
La tarde se ha puesto lírica.
Que no venga Aguilar ahora.

*

Tranquilizante

Noto, Rojas, que te preocupas
por tonterías:
                      no
quieres que te apostrofe
en mis páginas disolutas.
Puedes estar tranquilo: no ha sido para tanto.

*

Cuentas

De cada diez epigramas,
tres deben ser buenos y tres
pueden ser malos:
el resto cumplen si hacen bulto.
¿Por qué insistes, Parralo, en que te ofrezca solamente los buenos?
Es por eso que tú nunca muestras ninguno.

*

Consejeros 

Aconsejan a Nuño que no hable de política,
en vez de aconsejarle que no hable de nada
o informarle del problema:
babea, babea al abrir la boca
y es muy desagradable.

*

Conferencia

Pelotón de epigramas invadiendo el cuaderno,
un toque de silencio ahora,
un toque de silencio si queréis decir algo
o queréis decir todo:
                                  para no decir nada
ya está hablando Carrasco el estudioso.

*

Exposición

Ante su serie de autorretratos
descubro que Cuervo es tuerto:
tiene un ojo en la posteridad.

*

Michelines

Hoy quiero recordaros
una indiscutible realidad:
no siempre el ejercicio
garantiza adelgazar.
Fijaos si no en Cuesta,
bardo genial:
no consigue perder
los kilos de más
pese a correr cual bala
hasta su red social
en cuanto le mencionan
aquí o allá.
Y le mencionan mucho.
Y le mencionan mucho.
Y le mencionan mucho porque es el no va más.

*

Información 

Hay en el mundo, López, una cosa llamada "variedad".
Y es una maravilla. Y resulta utilísima:
te sirve para no aburrirte tú ni aburrirme a mí.

ENERGÍA ALTERNATIVA


LAS TRES PLUMAS

Con objeto de convertirme en un escritor metódico, me agencié tres plumas diferentes: una para las verdades, otra para las mentiras y una tercera para las verdades poéticas, que son las que yo prefiero, porque suelen ir más allá de la verdad y la mentira, liberándose de ambas, o conduciéndolas, en dichoso vuelo, hacia regiones alejadas de lo consabido. Pero mi plan ha fracasado estrepitosamente, pues vengo quedándome titubeante y trágico durante horas, frente a mis tres plumas, sin saber muy bien cuál corresponde a cada ocasión. Y, harto de dudas, en un arrebato de locura acabo –como el que dispara a bulto, a ver si acierta– escribiendo cada línea con una pluma diferente. Es patético.


SUCESO SINGULAR

A veces, cuando pienso, convencido,
tener algo importante que decir,
no hallo las palabras
y enmudezco.
                        Y sin embargo hoy,
hoy que nada especial quiero decir,
no he dejado de hablar ni un solo instante.
Del dormitorio a la nevera,
de la nevera a la salita,
de la salita al hall,
las palabras me asedian y me cuentan
de sus cosas, y yo que las pronuncio
tan sólo soy testigo vacilante,
incapaz de cerrar la boca ante su empuje.
Fracasada en su intento de sellarla
con pañuelos y apósitos,
mi amiga se ha escapado al mercadillo
aburrida de mí.
Y allí le contará el caso a su prima
-una emisora provinciana-
y pronto se sabrá en el mundo entero.
Entretanto,
mientras esto persista,
lo mejor será hacerme pequeño como un duende
y buscar escondite en algún bosque.



TRINO

I

El canto de los pájaros entra por mi ventana como un muchacho que se confunde de apartamento al intentar colarse en el cuarto de su novia sin que los padres de ella se enteren. No habla mi idioma, pero se hace entender con gestos. Pillo que se queda unos minutos como muestra de amistad. 

II

Seguro que ahora mismo, en algún lugar de ese heterogénero repertorio de posibilidades que llamamos mundo, un pájaro canta en un árbol. ¿Qué pájaro? ¿En qué arbol? Eso es lo de menos. El quid es que ala y raíz, canto y silencio, se juntan y conjuntan un instante. No cuesta mucho imaginarse cinco observadores liricos, detenidos en ese lugar, debatiendo como sigue sobre tan trillado pero inagotable asunto:
"Parece que canta todo el árbol", dice el observador número 1.
"Eso es porque el pájaro es un gran ventrílocuo", le responde el muy ramonista número 2.
El 3 discrepa, gesto serio, abiertamente con los anteriores: "Lo que aquí se revela es que en el fondo no hay árbol. Hay un pájaro en otro. Todo está en vuelo".
El 2, incrédulo de tomo y lomo, sugiere al 3 que tome tierra: "Qué manía con la revelación. Aquí no se revela nada. Sólo es un pájaro cantando en un árbol. ¿Qué más quieres?"
El 4 aporta, tan premítico él, una visión muy otra que ninguno toma demasiado en cuenta: "El pájaro está pregonando la más profunda, ancestral sensación del árbol, expresable únicamente a través de la música".
El 1 interviene de nuevo comunicativo, sincero y nada sentencioso: "No sé. A mí me da la impresión de que el árbol se está haciendo, de algún modo, responsable del pájaro. Un poco como si fuera, si queréis, su hermano mayor".
El 5, que estaba como en Babia, se manifiesta de pronto convencido y exultante: "¡Lo tengo! Pájaro y árbol desaparecen en el canto, en lo único que existe en este momento".
"¡Acabáramos!", exclama irónico el 2.
El pájaro se calla de repente y el silencio que deja, burbujeante de vida, origina un nuevo debate. Pero eso es otra historia.

III

Escuché a dos políticos, uno de izquierdas y otro de derechas. Ninguno me convenció: por debajo de sus discursos asomaba los cuernos el demonio. Después escuché a unos pájaros, todos de arriba. Me convencieron: había en su expresión una cascada transparente. Les di mi apoyo. Nunca me han defraudado. Ten: una margarita.


EL MAESTRO DAO FU DISERTA SOBRE EL AMOR Y EL ODIO

Amo a cuatro personas de este pueblo:
a mis hijas, a mi esposa y a mi viejo amigo Tai.
No fuerzo al corazón a amar a nadie:
no es lugar un solo río para todos los peces.

Trabajo mi pequeño huerto, voy al mercado,
brindo en la taberna, escucho a la montaña,
como y ceno en familia, leo versos...
Me falta tiempo para odiar al resto de habitantes.


EL RECOMENDADO

Tengo enchufe en las altas esferas: me han nombrado ayudante de la lluvia. Los hombres me envidian. Las mujeres se pelean por mí. Todos creen que estoy libre de miseria.



POEMA, A MODO DE EJEMPLO, SOBRE EL ARTE DE DAR CALABAZAS

Me has sorprendido, Gracia, con tu carta.
Ya nadie escribe cartas hoy en día
(y menos todavía de diez folios).
Estoy muy abrumado.
Eres bonita y lista y dices que me amas
y estás dispuesta a hacer lo que sea por mí.
Me propones que rompa con mi amiga y con todo
y me vaya a vivir a la casa que tienes en la costa.
Me propones pasear de la mano por la orilla,
contemplar contigo el atardecer,
hacer el amor junto a la chimenea
sobre una alfombra de oso polar.
No ves, siento advertirte,
sino lo reluciente de las cosas:
con un valor que admiro, me propones
un mundo a todas luces incompleto,
de tan inmaculado que lo pintas.
Crees que soy muy bueno y cariñoso
-y yo también lo creo-
                                     pero ignoras
que además soy gruñón y muy pesado
y ventoseo humanamente varias veces al día
y acabaré sufriendo de hemorroides, seguro,
por mi mala costumbre de pasar mucho tiempo en el váter.
Por si esto fuera poco, Gracia, fumo,
fumo en todas las habitaciones y me huele el aliento
y, si no me vigilas, capaz soy de asistir
con lamparones en la camisa
a eventos importantes.
Lo nuestro es imposible, sí, al menos de momento:
aún estás muy tierna
               y no quiero ser yo
                              quien estropee tu hermoso sueño.


TELENOVELA

Ricardo Francisco escribió un poema para seducir a María Fernanda. Fracasó: andaba secretamente enamorada de Carlos Alberto. Sin cambiar ni una coma, probó fortuna entonces con Rosaura Vanesa, que escribía poemas para trascender pero esos días lo hacía simplemente para desahogarse, afectada como estaba por su reciente ruptura con Luis Alejandro, el hermano de María Fernanda que escribía poemas para obtener conocimiento. La pobre necesitaba consuelo y cayó en brazos del malvado Ricardo Francisco. Carlos Alberto, por su parte, a cuatro meses de casarse con Amanda Patricia, llevaba unas cuantas noches escribiendo un poema para explicarse el mundo, propósito del que se reía, por considerarlo inútil, su futura mujer, que sólo escribía poemas para divertirse. Un culebrón eterno, que no parece tener final. Aunque María Fernanda, superado el desamor, leyó en la boda un poema ante todos los invitados y antes de empezar comentó: “Los poemas, en fin, se escriben para leerlos”.


FIN DE SEMANA ROMÁNTICO

(Capricho en tres tiempos)

I

Noche de viernes. Habla el hombre.

Dice la luna que ya somos libres.
Desnúdate.
Necesito que te desnudes:
vengo cansado de buscar
la verdad que en tu cuerpo siempre encuentro.
Desnúdate
y no te vistas hasta el lunes.
Verás qué bien te queda entonces
ese viejo vestido.

II

Tarde de sábado. Habla la mujer.

Dame la mano.
Voy a llevarte al bosque.
Dame la mano, ven, no seas tonto.
Haremos el amor donde nadie nos vea
y sentirás que somos uno con el mundo.
Y todos los sonidos te dirán, mejor que mis palabras,
cuánto te amo.

III

Mañana de domingo. Conversación.

-Es hermoso verte dormir.
Duerme, mi amor, duerme un poco más.
No hagas caso a los pájaros ni al sol.
Espera a que mi alma desayune tu imagen.
-No estoy dormida:
estoy a gusto con los ojos cerrados
mirándote a los ojos aquí dentro,
donde un día lejano y feliz
nos habremos escapado
para siempre.

domingo

VENTANA AL OTOÑO



RIBERA DEL JÚCAR

A José Ángel García

Los ojos ven colores.
El corazón sabe
que son ángeles.


EL POETA SE VIENE ARRIBA

¡Qué dicha entrar en esta
casa que se me entrega, cual amante solícita,
con todos sus enseres!

¡Y qué dicha notar, en plena calle,
que jamás he salido, que es la vida mi casa
y que es uno la vida!


PARQUE MARÍA ZAMBRANO

Cualquier parque pequeño como este se parece al claro del bosque. La única diferencia es que en estos encantadores lugares de recreo siempre es posible entrar.

Aquí me he detenido cientos de veces. Y cientos de veces sus árboles me han dicho: hay que dormirse arriba en la luz. Y cientos de veces sus mosquitos han añadido: hay que estar despierto abajo en la oscuridad.

Hoy, esta tarde vacía como una pintura china antigua, mientras el perro hociquea entre las hojas caídas de los avellanos, le devuelvo un silencio, un billete multicolor que le debía.


POEMA MEDITATIVO

A José Cereijo, un poco a su manera

Hace bien al espíritu
contemplar la puesta del sol
en silencio y soledad,
o en sosegada compañía.
Es, a veces,
como si lo condujera a casa
tras haberse perdido, borracho
de tanto trajín, mental y físico.
Y los ojos, que quizá andaban
algo descolocados, de nuevo acogen
en puro entendimiento; no sólo los sedantes
colores del cielo: también
el escarabajo, la mala hierba, la hormiga,
lo que menos gracia aparenta,
lo que eliminamos
del jardín. Porque entonces
                                             -quién lo diría-
es la belleza misma, y no nosotros,
quien desde ellos mira, quien se ve reflejada,
quien se acepta, sin conflicto, como somos.


NOCHE DE OCTUBRE

Reparo en el canto de un grillo. Me recuerda que hay verdad, que hay belleza, que hay bondad. Si hubiera que usar la metáfora, diría que es el latido acompasado de esta noche.


TODOS LOS SANTOS

Por vosotros el tiempo, ojillos tristes,
pasa a veces como un pañuelo.


EVOCACIÓN

Cachorro grande y bueno,
el calor del verano
jugaba sin medir su fuerza.
A todos se entregaba entero
con candor desprendido,
sobre cualquiera brincaba
encantadoramente torpe.
Daba un poco de vergüenza
-a ratos, sólo a ratos-
anhelar el regreso del otoño.


jueves

CON LUNA ROJA


A Carmen, gran guerrera
y "sobrenombre" de Luna Roja,
estos poemas que me dictó
sin darse cuenta



Qué dulce y tierno despertar
oyéndote, Naturaleza,
no sólo en esos pájaros que anuncian
el regreso del circo
a la ciudad:
                  también
en el gracioso, encantador sonido que está haciendo
el pis de Luna Roja
con el agua del váter.

*

Hasta hace bien poco
-no sé si un mes o un siglo: el tiempo me confunde-
en mañanitas claras como esta
prefería escribir a solas y al dictado
de la luz, de la brisa, de la lluvia ligera que caía de pronto...,
de todas esas cosas que manifiestan, siempre
con algún matiz nuevo, lo bello del silencio
y de la transparencia.

Entraba Luna Roja y me enervaba.
Calladamente, por no herirla, me enervaba.

¡Qué ceguera la mía!
                                  ¿No veía
que alrededor de ella, cervatilla de cuento,
revolotean todas esas cosas
igual que las palomas en torno de una iglesia?

*

Pese a que siempre hables claro,
a veces no comprendo del todo lo que dices:
por culpa del amor
me parece escuchar, al escucharte,
la hierba blanda, las olas suaves, las nubes rosas.
Aunque acaso sea entonces, no lo sé,
cuando más profundamente te comprendo.

*

En una sobremesa de domingo
él empezó a recitarle un poema.
Ella tenía hipo y le interrumpió.
Él se tumbó empachado.
Ella se acurrucó en su pecho.
Él descartó creerse un galán.
Ella se durmió ipso facto.
Él despertó a la media hora.
Ella seguía dormida.
Él deseó zambullirse en su sueño,
pero se preparó un café.
Ella le comentó al levantarse
lo que había soñado.
Pasó un avión.
Él estaba leyendo.
Ella encendió el televisor.
Las horas pasaban.
Nada extraordinario pasaba.
Pasaba la vida, tranquila
como la sombra de un manzano.

*

Nunca podrás,
picadura mortal de la costumbre,
acabar con la magia
de lo nuestro:
                      todavía hoy,
después de haber llovido tanto,
cada objeto que toco pensando en ella
se convierte en una rosa.

*

Genuinamente
la tarde le sonríe,
llena el cuarto de luz,
le facilita la labor
ahora que cose, luminosa también,
sentada junto a la ventana.

Llama a la puerta el pensamiento,
tantas veces oscuro vendedor
de vaguedades.
                        Abro y digo
no, gracias, buenas tardes.
Y cierro con la grata sensación
de que todo, pese a todo, es como debe ser.

*

Yo quisiera
con lenguaje sensual
elogiar tu cuerpo,
tonta mía,
                 de arriba
abajo,
           de abajo
arriba,
           de arriba
abajo,
           pero
acabo de dejarme la lengua, como ves,
en tu pómulo izquierdo
(tan adorable como el otro)
y ya no puedo, claro, articular palabra:

esto intenta decirte
-con las manos,
con el minero negro,
con los ojos-
el amor que te tengo.

*

Luna Roja:

No sé por dónde empezar esta carta que te escribo
ahora que te has ido a la cocina.
No sé por dónde empezar y sin embargo confío,
confío, confío en la luz que me encauza
del mismo modo que en ti
(plenamente).
                       Así,
para escoger los vocablos idóneos,
sobre esta mesa humilde
he decidido abrir, cual diccionario básico,
mi corazón.
                    Sé, gacela
mía, que no me engañará:
la primera vez que te vio
adivinaba en el tuyo los más puros manantiales
y no se equivocaba, no, no se equivocaba…
¿Te acuerdas?
                        Era casi Navidad.
Y desde entonces siempre es Navidad.
¡Alabado sea el Señor!

Hemos sobrevivido juntos a tres gobiernos
como a tres catástrofes ambientales.
¿Cómo enhebrar a estas alturas unas líneas
capaces de sorpresa?

He aprendido sacrificio:
realizo las tareas del hogar
sin queja alguna de mi yo lírico.

He visto la palabra felicidad
acogida en esta casa.
Vino hecha polvo.
Tú le curaste las heridas
y eliminaste restos de purpurina
que quedaban en su rostro.

Eres por gracia divina
como vela encendida, y por gracia
divina no lo sabes.
Sin ti yo anduve sonámbulo en el mundo
como en un dormitorio a oscuras.
¡Menos mal que surgiste!

Mientras te escribo, cae la noche
lentamente
                   como pluma de ave,
lentamente
                   como pluma de ave.

Mientras te escribo, hay por momentos
un silencio
casi total: las pintorescas voces de las piedras
no cesan de entonar melodías ambiguas:
para los que están tristes, solemnes;
para mí que te amo, ligeras.

Me gustaría tenerte aquí a mi lado,
ver y escuchar estas cosas
con cuatro ojos, con cuatro orejas cada uno.
Sólo pasan en los poemas, me dirías tal vez
-y dirías verdad-,
mas los poemas suceden en la vida
y la vida sucede en el misterio.

¡Misterio!

Misterio es tu pelo, misterio es mi bata, misterio
es el resoli.
Misterio es todo, pero a todo nos acostumbramos.
Misterio es todo, pero en otoño llueve.

Mientras te escribo, ha salido la luna.
Como no vengas en un minuto
te daré unos cachetes en las nalgas
o le quitaré a la ventana el cristal
para llevártelo adentro, aunque me riñas,
con alguna que otra estrella.
Ha salido la luna y quiero hacerte ver
que la luna no puede ser tú
y en cambio tú
                         sí puedes ser la luna.



Luna Roja en pijama.