Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas

sábado

POEMAS GRABADOS


No me gusta escucharme, pero aprovechando que ahora tengo un móvil moderno, con cámara y todo, acabo de grabar unos poemas. Y como soy muy generoso quiero compartir las grabaciones con los parroquianos de este blog. Grabé alguno más largo, pero blogger no me dejó subirlos alegando que los vídeos pesaban mucho. 




jueves

OCHO POEMAS ESCRITOS JUNTO A LUNA ROJA


1

Qué dulce y tierno despertar
oyéndote, naturaleza,
no sólo en esos pájaros que anuncian
el regreso del circo
a la ciudad:
                  también
en el gracioso, encantador sonido que está haciendo
el pis de Luna Roja
con el agua del váter.

2

Hasta hace bien poco
-no sé si un mes o un siglo: el tiempo me confunde-
en mañanitas claras como esta
prefería escribir a solas y al dictado
de la luz, de la brisa, de la lluvia ligera que ahora cae...,
de todas esas cosas que manifiestan, siempre
con algún matiz nuevo, lo bello del silencio
y de la transparencia.

Entraba Luna Roja y me enervaba.
Calladamente, por no herirla, me enervaba.

¡Qué necedad la mía!
                                  ¿No veía
que alrededor de ella, cervatilla de cuento,
revolotean todas esas cosas
igual que las palomas en torno de una iglesia?

3

Pese a que siempre hables claro,
a veces no comprendo del todo lo que dices:
por culpa del amor
me parece escuchar, al escucharte,
la hierba blanda, las olas suaves, las nubes rosas.
Aunque acaso sea entonces, no lo sé,
cuando más profundamente te comprendo.

4

En una sobremesa de domingo
él empezó a recitarle un poema.
Ella tenía hipo y le interrumpió.
Él se tumbó empachado.
Ella se acurrucó en su pecho.
Él descartó creerse un galán.
Ella se durmió ipso facto.
Él despertó a la media hora.
Ella seguía dormida.
Él deseó zambullirse en su sueño,
pero se preparó un café.
Ella le comentó al levantarse
lo que había soñado.
Pasó un avión.
Él estaba leyendo.
Ella encendió el televisor.
Las horas pasaban.
Nada extraordinario pasaba.
Pasaba la vida, tranquila
como la sombra de un manzano.

5

Nunca podrás,
picadura mortal de la costumbre,
acabar con la magia
de lo nuestro:
                      todavía hoy,
después de haber llovido tanto,
cada objeto que toco pensando en ella
se convierte en una rosa.

6

Genuinamente
la tarde le sonríe,
llena el cuarto de luz,
le facilita la labor
ahora que cose, luminosa también,
sentada junto a la ventana.

Llama a la puerta el pensamiento,
tantas veces oscuro vendedor
de vaguedades.
                        Abro y digo
no, gracias, buenas tardes.
Y cierro con la grata sensación
de que todo, pese a todo, es como debe ser.

7

Yo quisiera
con lenguaje sensual
elogiar tu cuerpo,
tonta mía,
                 de arriba
abajo,
           de abajo
arriba,
           de arriba
abajo,
           pero
acabo de dejarme la lengua, como ves,
en tu pómulo izquierdo
(tan adorable como el otro)
y ya no puedo, claro, articular palabra:

esto intenta decirte
-con las manos,
con el minero negro,
con los ojos-
el amor que te tengo.

8

Luna Roja:

No sé por dónde empezar esta carta que te escribo
ahora que te has ido a la cocina.
No sé por dónde empezar y sin embargo confío,
confío, confío en la luz que me guía
del mismo modo que en ti
(plenamente).
                       Así,
para escoger los vocablos idóneos,
sobre esta mesa humilde
he decidido abrir, cual diccionario básico,
mi corazón.
                    Sé, gacela
mía, que no me engañará:
la primera vez que te vio
adivinaba en el tuyo los más puros manantiales
y no se equivocaba, no, no se equivocaba…
¿Te acuerdas?
                        Era casi Navidad.
Y desde entonces siempre es Navidad.
¡Alabado sea el Señor!

Hemos sobrevivido juntos a tres gobiernos
como a tres catástrofes ambientales.
¿Cómo enhebrar a estas alturas unas líneas
capaces de sorpresa?

He aprendido sacrificio:
realizo las tareas del hogar
sin queja alguna de mi yo lírico.

He visto la palabra felicidad
acogida en esta casa.
Vino hecha polvo.
Tú le curaste las heridas
y eliminaste restos de purpurina
que quedaban en su rostro.

Eres por gracia divina
como vela encendida, y por gracia
divina no lo sabes.
Sin ti yo anduve ciego por el mundo
o en una burbuja oscura
o con los ojos cerrados o vendados.

Mientras te escribo, cae la noche
lentamente
                   como pluma de ave,
lentamente
                   como pluma de ave.

Mientras te escribo, hay por momentos
un silencio
casi total: las pintorescas voces de las piedras
no cesan de entonar melodías ambiguas:
para los que están tristes, solemnes;
para mí que te amo, ligeras.

Me gustaría tenerte aquí a mi lado,
ver y escuchar estas cosas
con cuatro ojos, con cuatro orejas cada uno.
Sólo pasan en los poemas, me dirías tal vez
-y dirías verdad-,
mas los poemas suceden en la vida
y la vida sucede en el misterio.

¡Misterio!

Misterio es tu pelo, misterio es mi bata, misterio
es el resoli.
Misterio es todo, pero a todo nos acostumbramos.
Misterio es todo, pero en otoño llueve.

Mientras te escribo, ha salido la luna.
Como no vengas en un minuto
te daré unos cachetes en las nalgas
o le quitaré a la ventana el cristal
para llevártela dentro
con alguna que otra estrella.
Ha salido la luna y quiero demostrarte
que la luna no puede ser tú
y en cambio tú
                         sí puedes ser la luna.



Luna Roja en pijama.

martes

APUNTES A LIMPIO


Tengo enchufe en las altas esferas:
me han nombrado ayudante de la lluvia
(cargo decorativo y bien pagado
mas de los que no abundan).

*

Puesto que no soy bobo ni erudito,
Keats me deja escucharte, ruiseñor.

*

¿Por qué posas para mí,
esplendorosa Marilyn de lo real,
si yo no sé pintar?

*

He salido de mi nombre
a mitad del paseo.
¿O nunca he estado dentro?

*

Dile a tu niño
que se cuide los ojos,
que el coco puede convertirlos
en jueces amargados y sin plaza.

*

¡Hay que ver qué ignorante
cuando quise con red
atrapar el instante
como si fuera un pez!

*

Verdadera tristeza:
tristeza de calcetín roto, tristeza
con un dedo
                     de alegría.

*

Reparo en el canto de un grillo. Si hubiera que usar la metáfora, diría que es el latido acompasado de esta noche.

viernes

POEMA


FIN DE SEMANA ROMÁNTICO

(Capricho en tres tiempos)

I

Noche de viernes. Habla él.

Dice la luna que ya somos libres.
Desnúdate.
Necesito que te desnudes:
vengo cansado de buscar
la verdad que en tu cuerpo siempre encuentro.
Desnúdate
y no te vistas hasta el lunes.
Verás qué bien te queda entonces
ese viejo vestido.

II

Tarde de sábado. Habla ella.

Dame la mano.
Voy a llevarte al bosque.
Dame la mano, ven, no seas tonto.
Haremos el amor donde nadie nos vea
y sentirás que somos uno con el mundo.
Y todos los sonidos te dirán, mejor que mis palabras,
cuánto te amo.

III

Mañana de domingo. Conversación.

-Es hermoso verte dormir.
Duerme, mi amor, duerme un poco más.
No hagas caso a los pájaros y al sol.
Espera a que mi alma desayune tu imagen.
-No estoy dormida:
estoy a gusto con los ojos cerrados
mirándote a los ojos aquí dentro,
donde un día lejano y feliz
nos habremos escapado
para siempre.

miércoles

POEMA EN PROSA


PARQUE MARÍA ZAMBRANO

Cualquier parque pequeño como este se parece al claro del bosque. La única diferencia es que en estos encantadores lugares de recreo siempre es posible entrar.

Aquí me he detenido cientos de veces. Y cientos de veces sus árboles me han dicho: hay que dormirse arriba en la luz. Y cientos de veces sus mosquitos han añadido: hay que estar despierto abajo en la oscuridad...

Hoy, esta tarde vacía como una pintura china antigua, mientras el perro hace caca en una de las hojas caídas de sus avellanos, le devuelvo un silencio, un billete multicolor que le debía.




martes

POEMA EN PROSA


AMORES ETERNOS

Ricardo Francisco escribió un poema para seducir a María Fernanda. Fracasó: andaba calladamente enamorada de Carlos Alberto. Sin cambiar ni una coma, probó fortuna entonces con Rosaura Vanesa, que escribía poemas para trascender pero esos días lo hacía simplemente para desahogarse, afectada como estaba por su reciente ruptura con Luis Alejandro, el hermano de María Fernanda que escribía poemas para obtener conocimiento. La pobre necesitaba consuelo y cayó en brazos del malvado Ricardo Francisco. Carlos Alberto, por su parte, a cuatro meses de casarse con Amanda Patricia, llevaba unas cuantas noches escribiendo un poema para explicarse el mundo, propósito del que se reía, por considerarlo inútil, su futura mujer, que sólo escribía poemas para divertirse. Un culebrón eterno, que no parece tener final. Aunque María Fernanda, superado el desamor, leyó en la boda un poema ante todos los invitados y antes de empezar dijo: “Los poemas, en fin, se escriben para leerlos”.

jueves

DIEZ POEMAS EN HONRA DE MI PADRE



1

No estoy para himnos:
mi padre murió.

No estoy para elegías:
los muertos que nos aman no quieren vernos tristes.

Concédeme, musa,
algo que a las dos partes nos contente
o que, al menos, a ninguna nos ofenda.


2

En lo que dura este poema
mi padre olvida que está muerto.

Soy de nuevo un bebé tranquilo
y en sus manos, pequeñas y robustas,
miro a mi alrededor
con el asombro de las primeras veces.

No sé qué es todo esto. No lo sé
pero me está gustando. Y sonrío a mi padre
en señal de gratitud.


3

Candorosos años ochenta.
En típicas estampas paternofiliales
(no podían faltar, que no se diga, en nuestra historia)
nos íbamos felices y contentos
con la pelota al parque
o con la caña al mar.

Recordando esos tiempos
me encamino, como un equilibrista,
del nudo en la garganta
a la alegría en el corazón.


4

Acogedora y cálida
como sala de estar con chimenea
era su voz.

Qué dolor no escucharla:
se ha convertido en el silencio.

Qué dolor no escucharla
y, en el dolor, qué bálsamo:
el silencio
me da más paz aún que antes.


5

Veo el mundo
de color azul grisáceo,
del color de los ojos de mi padre.

Desde dentro, desde el origen,
mezclando realista
cemento y cielo abierto, es él
quien me llena de vida la mirada.


6

Partidos por la mitad igual que panes
tendríamos que estar, por lógica,
los que tanto le amamos.

Partidos por la mitad:
mitad esposa, mitad viuda,
mitad hijos, mitad huérfanos.

¿Por qué no estamos así?

Nuestro gran amor, con su pico de oro,
ha persuadido a la muerte
de que debemos permanecer enteros.


7

En tus últimos años
                              -tiernos animalillos,
traídos a tu mundo por dos nietos-
me demoraba a veces observándote
sin que te dieras cuenta. No quería perderme
ningún gesto: como tú, como todos los tuyos, intuía
quién se iría el primero al otro barrio.
Y temía un adiós.

Fallé en lo del temor: intuyo un hasta siempre.
Aunque nunca volvamos a reunirnos, ¡qué le vamos a hacer!,
al calor del antiguo hogar.


8

Siempre tendré un buen padre.
No: un padre muy bueno.
No: un padre buenísimo.

Más bondadoso que San Francisco de Sales.
Más sabio que Sócrates.
Más inteligente que Einstein.
Más simpático que Cantinflas.
Más guapo que Paul Newman.
Más padre (en su parcela al menos) que el mismísimo Dios.

En suma, un padre
-dicho sea con todos los respetos-
mejor que el de Jorge Manrique.


9

El muerto al que canto se porta de maravilla:
no prende ni apaga luces ni cambia objetos de sitio
ni hace nada de eso que se dice que hacen
los espíritus.
                   Es además
infinitamente paciente y comprensivo
y me ayuda a resolver cualquiera
de mis dilemas metafísicos.
Ya no gasta, agreguemos, el mal genio que gastaba
cuando estaba menos vivo.
(El amor más allá de la muerte,
experto tallador de diamantes,
ha hecho con él un trabajo muy fino).

El muerto al que canto se porta de maravilla
y va a todas partes conmigo,
igual que si él fuese un ratoncito adorable
y yo el bolsillo donde lo lleva un niño.


10

Me creó en un día de primavera.
Me enseñó a caminar (en el más amplio sentido del verbo).
Me fue leal.

Sé por él
que el cielo existe:
se lo ganó a pulso
en mi recuerdo.




miércoles

POEMA / SIEMPRE NOS QUEDARÁ JUAN RAMÓN (IX)


En La luna en la punta de la lengua:

J.R.J REVIVE UN VIEJO TEMA

¡Sembrar las alas, sí, sembrarlas!
¡Que se recoja el vuelo
de las raíces!

sábado

UNOS POEMAS


EL HACEDOR

¿Es un poeta? ¿Un poeta original, inimitable, irrepetible? ¿Adolfo, Adolfo González? ¿Un poeta de estatura menor? Mide en torno al metro setenta.

Si el viento sopla un verso como una orden, el pequeño miserable lo atrapa si coge raudo el bolígrafo y la libreta. Y luego se cree que es el mismo viento si sigue escribiendo. Todos los días, esperanzado como los que han tenido felizmente un retoño y angustiado como las parturientas que están sufriendo bárbaras en este momento, escribe un poco. Escribe. ¿Es, por tanto, un escritor?

Es que también lee. Se sumerge en los libros, desaparece un rato de sí mismo, goza, aprende y desaprende en la penumbra de su cuarto mojándose el labio tembloroso. Es un lector habitual, acostumbrado en especial a subirse al caballo alado de la poesía. La novela le cuesta, le aflige, le aburre a menos que sea verdaderamente buena; puede con tres, cuatro páginas a lo sumo cada noche. Este es algo disperso; lento, limitado, no le hagan mucho caso.

Ilusionado Ulises, empeñado en beber de otras fuentes tercamente. Pero sólo con fuentes de palabras no podría nutrirse su sangre y fuego verso a verso. Por eso, cuando le da la espalda al sueño y la cara a la aurora, el muchacho se toma un café con leche bien caliente. Al mediodía, a veces, bebe una cerveza bien fría. Antes de irse a acostar, gusta de tomarse la leche. Y bebe agua, poseso de la vida, a cualquier hora del día. Todo esto hace pensar de él que es un bebedor.

Pero es que, además, no sólo escribe y bebe y lee como si bebiera, sino que también come. Si no lo hace cada ocho horas, su estómago es un grito de terror en un sótano vacío y su cerebro un estado golpeado, un estado patas arriba. Es un comedor, un buen comedor, un comedor agradecido.

Y, por si todo lo dicho fuera poca cosa, esta criatura sufrida que anda por tierra devorando platos de lentejas con chorizo y aplastando los cigarrillos en el suelo, también duerme. Y sueña cuando duerme. Y abre los ojos pero del ensueño no despierta. Es un dormilón, es un soñador. Y piensa: es pensador.

Mas, por encima de todo, vive. En el mejor sentido del término, es vividor. Y mientras viva amando la vida, amando sus cosas, profundamente, aceptándolas tal como son, sufriendo, hermanándose con el dolor o echándose encima de alguna mujer, seguirá siendo un amante, un amador.

Qué de cosas hago, qué de cosas hace un hombre corriente..., piensa hablando. ¡Justo!, declama Adolfo. ¡Aquí no existe el fallo! ¡Qué bien, yo no soy un escritor! ¡No soy sólo un escritor! ¡Yo soy un hacedor nato!

Y ya le pueden decir misa aquellos con ínfulas de eminentes, que ahora mismo se pasma y se premia con un cigarro, satisfechísimo de su evidente descubrimiento, sacando tórtolas con amapolas en la boca del único corazón que tiene.

***

OCASO FANTÁSTICO, Y HETERODOXO

Islotes incendiados por el cielo
las nubes del ocaso. ¡Adiós al día!
Van peces y caballos a un tranvía
que los sube a una luna de pomelo.

Un niño está pasmado, está muy lelo,
viendo cómo se alejan, por la vía,
dejando atrás la tierra en tarde fría,
en su balcón, gritando al eco: ¡Rielo!

¡Rielo!
             ¡Rielo!
                          ¡Rielo!

Vieja la noche, ya se va cerrando.
Nadie sabe de aquellos animales
menos el niño que estaba mirando.

Parecen hechos sobrenaturales,
pero míralo cómo va volando
a la luna a cenar con sus iguales.

***

PALABRA DE ACTUALIDAD

El humano corazón
da con la piedra del pancismo,
encalla,
acostumbrado al dolor del prójimo
cercano,
y al contemplar la sangre,
y al contemplar la muerte,
y al contemplar el hambre,
impávido
ante las noticias televisadas.

Se sigue hablando de solidaridad.
Sí, Cabra,
principalmente
se sigue hablando.

Casi nadie hace nada.
Casi nadie echa una mano a los demás.

Y, mientras,
se ha muerto un niño.

No, 
cientos, miles de niños.

No, 
millones
o billones de niños.

¿Qué hago aquí
lamentando esto mismo
si en el fondo yo
soy feliz?

Debiera salir a la calle.
Ahora, sí,
debiera salir y abrazarme
a la primera persona que vea,
con el pecho mordido,
mordido por la muela cariada de la miseria.

Las calaveras de esta historia,
a veces, me escupen gusanos
y sangre seca, coagulada
en el rostro sonrojado de la vergüenza.

***

UN NAUFRAGIO HEROICO

Un naufragio heroico en el océano de mi lengua.

El ruiseñor,
atravesado en la garganta,

ya no puede cantar.

Y yo, apoyado
en mi madera de antihéroe, veo
las nubes alejadas de las nieblas, islas tan cercanas.

***

[VETE A VOLAR CON TUS DOLORES]

Vete a volar con tus dolores, anda,
despega haciéndote su inseparable.

Tú, fuente de calor en el relente,
tú, ola rizada en campo seco.

No los barras del todo con las alas:
son fundamento en tierra de tus vuelos.

***

PURO DESPISTE

Igual que antes de ayer -día ido para siempre-
antes de yo nacer estuve desaparecido.

Puro despiste, dejarme al otro lado las llaves
que abrían puertas del olvido a la memoria.

***

FUNCIONARIO DEL POEMA

Me hicieron fijo,
en esta ruinosa oficina de la lírica,
mis azarosos pasos,
mi destino.

Oposité leyendo días ilegibles.
Oposité viviendo libros muertos.

Funcionario tan sólo del poema
vivo sobre esta piedra
mortal fragmento de aire
oro en la nieve de mi lengua.

***

TIENE QUE HABER DE TODO

Versos desnudos, trajeados, de sport, en taparrabos
Versos que se caen, que se levantan
Versos atléticos, obesos, amorfos, esqueléticos
Versos con hambre, con empacho
Versos de vasta ignorancia, de vasta cultura
Versos inútiles, productivos
Versos que se manchan, que se lavan
Versos asturianos, gallegos, manchegos, universales
Versos que se dicen en prosa, que se dicen en verso
Versos republicanos, monárquicos (reyes de sí mismos)
Versos que se odian, que se aman
Versos de izquierdas, de derechas, de centro, apolíticos
Versos en predestinación, en libertad
Versos discretos, charlatanes
Versos que se duermen, que se despiertan
Versos tranquilos, de los nervios
Versos de lo más tradicional, de lo más moderno
Versos cristianos, paganos, ateos, hinduistas 
Versos peregrinos de camino a la capilla de la unidad

***

ESCUCHA EN EL SILENCIO

Que todo queda dicho:
un gato gris,
el mar,
una comedia triste,
las horas y sus décadas,
una armónica vieja,
el infinito
etcétera
de la enumeración caótica del tiempo.

***

[MIRA EL VARIO PAISAJE]

Mira el vario paisaje
reflejado en tus ojos:
el paisaje te mira
mirándose a sí mismo.

El paisaje eres tú.
Que te pinte un retrato.
Ni te muevas.

***

SIEMPRE SE APRENDE ALGO

Vayan pasando las musas
de una en una,
dijo el bardo.

Fue entonces
cuando todas lo abandonaron.

***

IMPRESIÓN

Impresión de estar pez
en todas las materias del misterio
mientras te explica el son
del canto azul el pájaro
profesor que te pide
atención y silencio.

***

[CONSIDERANDO ESTE MISTERIO]

Considerando este misterio
de la existencia
sientes tanto terror como esperanza.

Luego, clara, ves el misterio
-que no hay misterio-
y no sientes terror,
ni necesitas ya esperanza,
considerando que soy yo
tu voz, mirada.

***

HOMENAJE AL POSTISMO

la hoja es la mujer del ojo
la trama es la mujer del tramo
la sal es la mujer del sol
la caza es la mujer del cazo
la piña es la mujer del piño
la rueda es la mujer del ruedo
la plata es la mujer del plato
la fauna es la mujer del fauno
la hora es la mujer del oro

y yo que soy hombre y ojo y tramo y sol y cazo y piño y ruedo y plato y fauno y oro

no sé

dónde se habrá metido mi mujer

***

COSAS SUELTAS

Verano. Aparece la mosca de la nada. Enseguida, la mata con el libro que tiene entre manos. Pero la mosca -siempre la misma, distinta siempre-, se le aparece de nuevo. Por la comida, por el calor, por cojonera, a cada rato. De ahí que el tipo esté agarrado a su libro como a un arma, como a una suerte de matamoscas, concentrado en acabar con el maldito zumbido disonante de la nada.

*

Ahora que el poeta no hace planes
-es inútil hacerlos-
la musa quiere plan para esta tarde.

*

Alma particular
C/ La Nada, s/n
00000 -Todas Partes (Dios)-

*

Un fondo musical
la mística
lectura en bicicleta estática.

*

Correr
solemnemente
detrás de una tortuga enana.

*

Tres interludios:
el mediodía
y los crepúsculos.

*

Cuánto mejor a veces
que las palabras callen
y los silencios digan.

*

Casita en el monte + Luna amistosa = Un poema chino

*

Tirarse de cabeza
a la piscina de una lágrima.

*

Encendiendo un cigarro en la ventana
un paisaje marino de Monet
se dispone a contemplar sus olas
como si fueran de otro.

*

En la mano sin nada mira
la flor inmarcesible
de la nada.

*

De repente el suceso
se abre como un cajón
y decide ponerse lo primero que encuentra.

*

Miro el papel en blanco
y lo vacío.

*

Cierro un libro. Y qué misterio:
nunca salgo de este otro
siempre abierto.

*

Ya lo decía el sábado que viene: todo lo que sucede y todo, todo lo que sucederá, ya sucedió.

*

Rayos de sol como pequeños
aprendices de monje
a besar el suelo se arrodillan.

*

Sólo veo innumerables
formas de lo nunca visto.

*

Rebosantes de salud,
las mejillas de las dudas
lechosas que reclaman las agarre
con ternura.

*

Cualquiera que tenga dos dedos de frente ni por un cortijo se empeña en ser poeta. Poeta: brujo chapucero, funcionario tan sólo del misterio, lector que se fue al otro lado del poema, hotel romántico donde se hospeda -gratis- la poesía.

*

Entro en el locutorio del silencio,
llamo al país de lo desconocido
y soy yo quien responde al aparato.


***

[ME DECLARO MARCIANO]

Me declaro marciano
por ser normal,
por no hacer nada raro,
por no considerarme un genio,
por caminar despreocupado,
por no ser el sumiso ni el tirano ni el rebelde,
por no rendir cuentas a nadie,
por saber sobrevivir como nadie,
por no estar en guerra con nadie,
por ser completamente libre y no hacerle caso a nadie.

Me declaro marciano,
se me vuelven antenas los cabellos
y mi corazón, como platillo volante,
vuela de noche bien acompañado
por los espacios siderales.

***

POEMA PARA REGALARLE A LA NOVIA

Si fueras tan bonita como te veo yo,
ese gato callejero no sería esquivo contigo,
esa nube se quedaría quieta a contemplarte
y ese pájaro cantaría tan sólo para ti.

Esto era lo que iba a decirte,
pero resulta que ese gato,
esa nube y ese pájaro,
igual que todo lo que vemos,
son pedazos de mí
-y también de ti-
como lo son mis orejas, mis pies o mis costillas.

Y por eso
-y porque eres tan bonita como te veo yo-
el gato ahora se está acercando,
la nube se ha parado un momento a contemplarte
y el pájaro está cantando tan sólo para ti.

***

SER ESE TEMERARIO

Ser ese temerario que entra al banco
a punta de pistola,
la señora mayor que levanta las manos
con una taquicardia,
el prudente empleado que obedece
con el susto en el cuerpo
y el fajo de billetes que te llevas
para irte al Caribe de tu ser.

***

PARA QUE NO NOS ABURRAMOS MUCHO

Fijaos en el poeta:
ayer se levantó de mala leche
y hoy, en cambio, se puso como unas castañuelas
con el primer rayo de sol.
Sin embargo,
ninguno de ambos días ha dejado de ser el mismo tipo.

De la misma manera,
todos los días son el mismo día,
con pequeñas o grandes variaciones
para que no nos aburramos mucho.

***

[SI ME MIRO AL ESPEJO]

Si me miro al espejo
no me veo:
veo solo un espejo,
algo perecedero.
¡Gracias a Dios
yo no soy un espejo!

***

ESA DEFENSA

Apretar los dientes
y reír
por no llorar.
Apretar los dientes:
morder la lagartija de la pena
hasta que deje de mover la cola.

***

DEL PAISAJE INTERIOR

1

Contemplando el paisaje de montañas y nubres,
veo una borrosa fotografía
del paisaje interior.

Hay movimiento en esa imagen:
mi cuerpo me saluda con la mano,
mientras que las nubes se van.

Y la fotografía desaparece
y queda, afuera,
el paisaje interior de montañas y cielo despejado.

2

Dentro de aquella cabra
mi alegría, como ella, salta.
Dentro de aquella cabra
está escondida la montaña.

***

SUPERACIÓN

Como un gimnasta que salta al potro
liberarme de mí,
superarme a mí mismo,
sordo
tras el canto
del ruiseñor.

***

PIES DE ARENA

Mojándome los pies
en la orilla del mar,
las olas
             -son palabras-
me dicen que es el mar
quien se moja los pies.

***

[COMO GRANO DE ARENA AL VIENTO]

Como grano de arena al viento
te rindes a lo santo
y, de pronto, te ves desenterrando risas
-rosas del más allá-
en este cementerio de la página
por tantos astronautas visitado.

***

MIRLO

¿Dónde canta ese mirlo?

Dan ganas de meterse en hipotecas
a medias con su música.

Me asomo a la ventana.
No veo al pájaro en ninguna parte
y en todo lo estoy viendo.
Todo canta.
Todo es mirlo de pronto.
Todo, nada, tan negro.

***

DESVÁN

En un estuche
del colegio
me encuentro un patio.
En el patio
un amigo muerto
ofreciéndome una onza de chocolate.
Cuando voy a morder
es un suspiro
lo que me llevo a la boca.

***

EL MAESTRO DAO FU SE SACA UN POEMA DEL BOLSILLO

La tormenta agita los árboles de la montaña
igual que hace esta vida con mis sentimientos,
pero la montaña permanece en la quietud
igual que mi felicidad.

No os quedéis en la engañosa apariencia de las cosas,
ni busquéis mensajes ocultos más allá de lo evidente;
cuando parezca un arbolillo derribado,
no seré sino la montaña entera, lo que siempre hemos sido.

***

LOS CUATRO AMIGOS

Quien fui, quien soy, quien seré,
hemos quedado en el centro
para tomar el vermú.

Conste:
no tengo pensado presentarme.

El no ser
es mi manera de ser.

***

NO SE PUEDE TENER NOVIA FORMAL

Por si dejas de quererme,
tú quédate con la copla:
te querré tan sólo a ti
si algún día quiero a otra.

*

De colores muy vivos, el aire.
De colores muy vivos
cuando llegas.

*

¡Conseguirte un autógrafo del mirlo!

*

Desde que estás a mi lado
-ya son años-
soy un místico.
Antes, a ratos era agnóstico.

*

Cuando sufres de ardor,
ardo en ansias de ser bicarbonato.

*

Te traigo estas flores
por tener un detalle con ellas.

***

UN HERMOSO JARDÍN

Cuando alguna persona quiere hacerme un vacío
no sé por qué le sale
un hermoso jardín que es todos los jardines.

Ahora estoy sentado ahí. Aquí. Y me levanto
a dar la vuelta al mundo entre las flores.

***

DEL SILENCIO

POEMAS

Parodias, también parodias,
parodias del gran poema
del silencio.

*

ETCÉTERA

El silencio
sopla como el viento,
canta como el mirlo,
habla como yo.

***

[ÉRASE UNA VEZ]

Érase una vez
un hombre enterrado
dentro de un gorrión.

***

LA ETERNIDAD ESTÁ SIEMPRE DE MODA

Desde hace siglos
la luna y este instante:
dos contemporáneos.

***

¡SOCORRO!

Todas esas enciclopedias vivientes
con la cita erudita a flor de labios
han perdido el conocimiento.

¿Hay algún socorrista en el poema?

***

VISIÓN NOCTURNA

El grillo calla.

Se ha fundido
en un abrazo
inmenso
con esa estrella.

***

[EN MEDIO DE LA NIEBLA]

En medio de la niebla
hay un fulgor
y otros poemas,
                          pero
en medio del poema
hay una niebla
y otros fulgores.
                           Sí:
en la más densa niebla se penetra
igual que en el fulgor más deslumbrante.

Ante esta circunstancia,
resulta pertinente
considerar la fulgurante niebla
-o neblinosa luz-
de la naturaleza del poema:
visión que nos conduce
al uno original de lo diverso.

***

[ABRIR EL CORAZÓN Y VER LA PUERTA]

Abrir el corazón y ver la puerta
de las innumerables maravillas
abierta al fondo siempre a lo sincero
y humilde y simple.
                                 Abrir el corazón.
Basta ese gesto básico
para encontrar la luz de lo real
y en su mágico bosque de la muerte perderse.

***

EL MAESTRO DAO FU SE SACA OTRO POEMA DEL BOLSILLO

Cuando era joven
me defendía como un erizo.
Hoy en día, más joven,
me defiendo como una flor.

***

TRATO HECHO

Acepto
el don de todos y de todo,
el don de la fugacidad,
lo eterno,
ese río,
esta noche,
el viento,
yo.

***

SERÁ POR LUNAS

Levantarse de la mesa
y sentarse a cenar
en la luna de los niños.
(Nochebuena).


Entre lunes y lunas
anda el juego
(también llamado abismo).


A la luna le da igual
que Confucio y otros sabios
la señalen con el dedo.


La luna pide a todo su servicio
que la traten de tú.


La luna, sin tus ojos, no se quita el pijama.


Sólo porque es muy grande
la luna es tan pequeña como la vemos.


Hay tanta luna, tanta, que hace sol.


Espera, espera.
Tengo la luna
en la punta de la lengua.


También la luna friega algún portal
y le cuesta llegar a fin de mes.


Escuchando a la luna
con los ojos se ve
que la luna
-a la escucha-
dice todo.

***

LA FIESTA

No puedo rechazar la invitación,
ofrecerme en bandeja a la tiniebla,
dar alas al recelo,
atar de pies y manos el impulso del sí más inocente.
Se celebra el milagro continuo que es el ser
y está feo faltar.

Yo voy.
Yo tengo que ir.
Es el acto de ir un canto,
un tigre en llamas,
una danza,
una copa de vino alzada al cielo.

Voy con este mi cuerpo
tras el viento del corazón
como un excursionista detrás de un guía,
pero la luz, de pronto, me descubre que no voy.
estoy de vuelta.
                          Sí:
en esa fiesta estuve como en mi propia casa.

Vuelvo. Vuelvo. Volver ahí
es un ojo que se abre en el pecho,
un polluelo que rompe el cascarón,
una nube disipándose,
esta leve brisa recobrando el aliento.

Dentro de mí, ya veo la armonía.
Su trono.
                Su corona.
                                  ¡He vuelto!
                                                      ¡He vuelto!
He vuelto con un pájaro en el hombro
y llevo de la mano al niño que fui.
No le miento:
le digo que somos detectives privados de la rosa,
que en el aire hay tres novias por milímetro cuadrado,
que se puede donar algo de luna a las cavernas.

Todo es una fantasía,
la fantasía de un ilusionista que no quiso estar solo,
que no quiso dejarnos solos.

Qué importa este dolor en la rodilla,
los versos malogrados,
el daño que me hicieron tantas veces,
el que hice yo mismo.
Qué importa que uno sea esto o lo otro.
Se celebra el milagro continuo que es el ser
y yo soy parte de eso.
                                    Yo soy eso:
en esta larga noche,
en esta vida,
algo que se percibe y no se ve,
no sé qué lejanía que me cerca y me ocupa,
una ausencia presente en cada cosa,
un misterio total que, de repente,
me da los buenos días y me invita a una fiesta.

Una fiesta en la finca del fugaz instante,
una fiesta en la iglesia que hay dentro de la risa,
una fiesta en la semilla que contiene la selva del mundo.

***

ESCRITURA POÉTICA

Escribo porque escribo,
escribo por lo mismo que la rosa florece.

Escribo para nada, sólo para escribir,
igual que el río fluye para seguir fluyendo,
para no desbordarse,
para hacer lo que un río debe hacer.

Escribo, a ratos, como si bailara,
siguiendo el ritmo de una música
lejana, o muy de dentro.
Pero escribo también
-y sobre todo-
desde una quietud
asombrada, dejando
constancia del misterio,
de este eterno
instante que es la vida,
con breves testimonios,
con fugaces imágenes,
con palabras que copio del destino
-libro abierto al azar-
y que a veces consiguen sorprenderme.

Escribo, en todo caso,
siempre al dictado de una voz callada,
que se hace escuchar
precisamente por callada.

Escribo y escribo.
Escribiré
hasta que Dios o el tiempo así lo quieran.
No el poema que sueño algunos días
cuando no tengo el lápiz en la mano.
No:
escribo –escribiré-
el extraño poema que me sienta a la mesa
sin pedirme otro esfuerzo
que el mismo del frutal para dar fruto.
El poema que surge, inesperado,
como un relámpago en la noche
o un claro entre las nubes;
o, más humildemente,
como un grupo de versos o líneas
que de tarde en tarde se me ocurren.

***

PROPONE MARZO

Escoger al azar un rayo de sol
y extender el brazo,
como el yonki ante la jeringuilla,
para inyectárselo en vena.
Dejar
que por dentro corra la luz
confundida con la sangre,
que luz y sangre sean la misma cosa.
Y así -pura unidad-
sentir la vida.
                       Sentirla
como una inmensa, profunda, intensa felicidad.

***

CONTEMPLACIÓN

Me pregunto, asombrado,
qué es lo que contemplo.
Me respondo que nada,
que tan sólo contemplo.

No es verdad ni mentira,
simplemente es amor,
no se sabe qué es.
Se diría que Dios:

Tiene forma de rama,
y de nube, y de ola…
Tiene forma de todo
y carece de forma.

***

AHÍ ESTÁ

Concederte una página
entera para ti sola,
                               humildísima
florecilla sin nombre que has llamado mi atención
en las inmediaciones de la Puerta de Alcalá.

***

JUEGOS DE SOMBRAS

El perro escarba en tu sombra.

A lo mejor huele un tesoro.

*

A la sombra de una nube negra,
haciéndole sombra,
una mariposa blanca.

***

CANDADOS DE AMOR

(Puente de San Sebastián, Avilés)

Ciudad mía, te quiero
igual que a esa mujer:
lo que no me gusta de ella
me gusta de ti también.

*

(Puente del Sena)

En sólo un fin de semana
puede el amor ser eterno.
Firman: dos que aquí se amaron
y que nunca más se vieron.

***

SALTO DE AGUA

(El Escañorio)

El sonido del agua
despeñándose,
rompiéndose
musicalladamente,
sanjuandelacruzmente,
todo lo dice y nada dice,
dice sutil y dice madre,
dice despierta y sueña
y lo que piensa Issa,
Kobayashi,
allá en el más acá,
acá en el más allá
el sonido del agua,
el sonido del agua
dice y dice de la belleza,
dice de lo divino
mientras dice calma,
calma
porque el saber más puro es calma
y es lo sabio la meta,
como Heráclito lo dice,
está diciéndolo,
diciendo solamente
el sonido del agua,
el sonido del agua
que nos dice
-fantasmas, hombres, ángeles-
carpe diem
y sursum corda
y mens agitat molem,
que nos dice
que es la luz la que canta
en el canto del pájaro,
que nos dice
lo mismo que en el fondo
nosotros nos decimos,
el sonido del agua
despeñándose,
rompiéndose,
inventándose

el cristalino arroyo de la muerte.

***

APARIENCIAS

En otoño
parecerá que pasó
en apenas diez minutos,
pero ahora, mientras pasa
con su bombo de barquillos,
parece eterno el verano.

Este poema termina
como un globo que se pierde
en el cielo.

***

NOCHE DE VERANO

(Junto a la estatua de Fray Luis de León, Cuenca)

Llenas están todas las cosas
del asombroso encanto de la noche.

No eres una excepción:
el cantar de los grillos
encuentra habitación en tu silencio
y la luz de incontables
estrellas en tu mínima mirada.

Imposible parece no quedarse de piedra.

***

PERCEPCIONES

En este eterno instante,
                                      en este
gran hotel de los hechos
pasados y futuros,
aquello que una vez pasó -aquello
tan terrible, tan trágico, tan duro
entonces-
                 convertido
                                    en un recuerdo
adquiere claros tintes de comedia.

***

PLANES PARA UN DOMINGO VERANIEGO CON LA NOVIA

Ahora que don Amor ya hizo con nosotros,
igual que con dos palos, un fuego no visible,
y que de las cenizas hemos, ducha mediante,
resurgido como el Ave Fénix,
vistámonos con lo primero que encontremos
y, sin más historia, salgamos a la calle,
comiendo algo de fruta,
con la intención de ver tranquilamente, sentándonos
en un banco cualquiera, la Eternidad,
                                                             esa carroza
de cuento
que pasa y se queda, que no deja de pasar, que
moviéndose
se está siempre tan quieta.
Clarividentes, casi
casi se diría que sabios,
                                       veremos
que en su interior nos paseamos como reyes,
saludándonos con la manita
a nosotros mismos, que -fuera- estamos como pobres
mortales de la plebe humana.
                                                Entonces
hablaremos de banalidades trascendentes
(o tal vez al revés)
y compraremos helados, o refrescos,
si nos viene en gana. Sí:
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías.
                                                Nosotros,
ciudadanos por un día del famoso poema gongorino
-tú la mantequilla y yo el pan tierno-,
estaremos contentos y tranquilos,
en paz nuestros deseos con los hechos que ocurran.
Qué bien cumpliremos, nena, nuestra misión
de dejar hacer a la Vida,
qué buena arcilla seremos
para sus largos dedos.
Después, si es que ella quiere,
cuando nos hartemos de estar ahí
iremos a comer a un restaurante
-mira en mi cartera, por favor, estoy ocupado-
y, ya en la tarde como abejas en la flor,
a charlar con el río.
                                Allí
atestiguaremos que es dulce su voz
-agridulce, tan sólo, en ciertos tramos de la memoria-
y nos visualizaremos,
como en el estómago de una rana,
en el misterioso país de la Belleza.
No sé, preciosa mía,
si todo esto te parecerá un plan sugestivo
hasta la puesta de sol.
                                    Ésta
podemos contemplarla ya en casa, en la terraza,
discutiendo si cenar coliflor o huevos fritos
o advirtiendo, si cabe,
que en el crepúsculo tan sólo es triste
la tristeza que a la veces le ponen como guinda
nuestros ojos.
                        Y así, en un plis-plas y prácticamente
sin darnos cuenta, llegará enseguida
la medianoche, habremos sumado un ayer
y restado un mañana, a nuestras espaldas tendremos
un poco más de muerte, pero mirando a la luna
podremos sonreír, seguros de que vale la pena,
a la que aún nos queda por delante.

***

HAIKU

(Otoño, Parque de Ferrera)

El viento empuja.
La lluvia se ha sentado
en los columpios.

***

MENSAJE DE UNA LÁGRIMA

Has llorado su pérdida
porque nunca has perdido el corazón.

Porque nunca has perdido el corazón:
porque, en verdad, nunca has perdido nada.

***

RAMALAZO LEVEMENTE ELEGÍACO

La música rojiza del ocaso
-no se oye: se escucha-
ambienta el hundimiento
de esta tarde en la historia.

Si puedes,
deja a salvo tu sonrisa
y dos o tres recuerdos
que te alegren el corazón.

***

OTRA VEZ LA LUNA

Deslizándose
-niño en pleno juego-
por la suave
                     baranda
                                   del
                                         vacío
el día se llevó
demonios y fantasmas de tu lado,
dejándote tan sólo gratitud
por ser jirón de luna,
no siendo nada,
tú.

***

POEMA PARA RAQUEL

Antes de ser quien fue
tu madre no existía,
no era nada,
no era; pero ahora
ha empezado a ser todo,
todo, todo.
                   También
esa estrella que os mira
en el cuento que cuentas a tu niña.

***

SILLA OCUPADA

Qué misteriosamente la luz,
de pronto, ha ocupado la silla.

Con su sola presencia
maternal invita
a sentarse cual niño en su regazo
y escribir lo que dicte. Cómo no
aceptar. Y cómo no, entonces,
preservar la sabia ingenuidad
que salva al hombre. Cómo no
confiar plena, simplemente en ella
igual que un pétalo en la brisa:
te está enseñando, sombra suya,
a ser luz
               -sobre todo luz-
para la hora en que ya no existas.

***

CARTA DE PÉSAME MODELO ESTÁNDAR

En los momentos más duros, los pájaros, la flores, los buenos poemas, todas las manifestaciones de la tremenda belleza del mundo, no parecen ningún consuelo. Incluso pueden resultar una presencia odiosa. Pero los pájaros insisten en cantar, las flores persisten en su aroma, los buenos poemas resisten en la página. Y así, muy poco a poco, con profundo respeto por nuestro duelo, cuidadosa y amorosamente los pájaros, las flores, los buenos poemas, nos abren los sentidos a otras cosas, nos sacan del pozo, nos conducen de nuevo al baile.

***

APUNTE DE PAISAJE

La calle desierta. La tarde con traje de noche. Ni una estrella a la vista. El sonido que hace el viento con las ramas, que recuerda al de las olas. Hay un lirismo en todo esto. No el tantas veces, por manos tercas incitado, asesino de la poesía. No: un lirismo sin palabras. Con las palabras que perdí en la nieve.

***

CARBÓN

En mi recuerdo, esta fría tarde de enero de 2015 es un mediodía de julio de 1990. Mi abuelo Samuel, que pasa en casa, como siempre, un mes o dos, se sienta despacio a la mesa y nos cuenta pormenorizadamente las calles por donde ha ido sosteniendo la silicosis, cayado en mano, en su paseo matutino por Avilés. Aunque soy tan distraído como un crío cualquiera, durante la comida -arbejos, y me quejo- nadie le presta tanta atención como yo que, de pronto, recuerdo una fría tarde de enero de 2015 en la que mi nieto Adolfo, picador en la mina del papel en blanco, sale del tiempo y se encuentra con su abuelito.

Alguien se ha puesto
como un guante mi mano.
Puede que un ángel.

***

¡QUÉ EXTRAÑO GOZO!

¿Cómo es posible,
amor,
que esté escuchando
aquí,
en el silencio,
que esté escuchando
yo,
sin el que escucha,
las seis oscuras cuerdas
de la luz?

(Rápida selección de lo escrito hasta principios de 2017)