viernes

Poema de Luis Rosales

 
ABRAZADA A UNA LÁGRIMA

A María Dolores Acquaroni

Como la hormiga testaruda lleva su carga sosteniéndose en ella
así te encuentro siempre abrazada a una lágrima,
a una lágrima tuya que no has llorado todavía,
que no quieres llorar,
que no puedes llorar porque es más grande que tu cuerpo,
y no la puedes contener como el mundo no contiene su noche,
y te apoyas en ella, sin llorarla, para que siga estando junta,
y duermes a su lado vigilándola un poco,
y la sostienes en tus brazos, sin llegar a abarcarla, como el rail sostiene el tren,
y la proteges con tu vida de la profanación
para que el mundo, pequeñito, no la pueda enjugar en su pañuelo.



Poema de Bai Juyi

 
FLOR SIN SER FLOR

Es flor sin ser flor,
niebla sin ser niebla.
A medianoche llega.
Se va al rayar la aurora.
Viene como un sueño de primavera:
tan efímera.
Se esfuma como una nube del alba:
no deja huella.


[Traducción de Guojian Chen]




Poema de José María Fonollosa

 
ZELESTE 2

Lo básico vital es sencillísimo:
amar, comer, dormir. Y eso ya basta
para hacer digno y bello el transcurrir
por un tiempo sembrado de regalos.

Me asombra descubrir la mucha gente
que vive de este modo. Que empezó
a vivir de este modo ya al principio.

Sin saberlo, quizá, sin meditarlo,
estaban en lo cierto. Amar, comer,
dormir es placentero. Y es lo básico.

Qué difícil camino a lo sencillo
he estado recorriendo muchos años
buscando la razón de la existencia.

Amar, comer, dormir. Esta es la clave
del porqué de la vida, el ser en ella.
Qué prodigio poder cada jornada
amar, comer, dormir. Cuántas delicias.



Poema de Francisco Pino


LOS OTROS OJOS

Mirar, pero no ver,
colocar otros ojos,
quizá los de aquel niño
que viejísimo mira.

Unos ojos perdidos
y hallados a diario
ciegos como ese río 
que viejísimo mira.

Mirar es eso mismo,
un dolor, quizá un agua
que no ve y que, reciente,
qué viejísima mira.



Poema de Miguel de Unamuno

 
Juan de la Cruz, madrecito,
alma de sonrisa seria,
que sigues tu senderito
por tinieblas de miseria,

de la mano suave y fuerte
de tu padraza Teresa,
la que corteja la muerte;
la vida ¡cómo te pesa!

Marchas por la noche oscura,
te va guiando la brisa.
Te quitas de toda hechura,
te basta con la sonrisa.

De Dios el silencio santo,
colmo de noche sin luna,
vas llenando con tu canto,
para Dios canto de cuna.

Madrecito de esperanza,
nuestra desesperación
gracias a tu canto alcanza
a adormecer la razón.



Poema de Juan Ramón Jiménez

 
PRIMAVERA

(VARIACIÓN)


¡Cómo, olor,
me entras la rosa en el alma!

¡Cómo, luz,
me entras la estrella en el alma!

¡Cómo, amor,
me entras la vida en el alma!



Poema de María Victoria Atencia

 
ANNUNZIATA

Tu mensajero vino y me habló brevemente:
déjame una quietud que siga a su recado.

Descalza en los umbrales de la aurora me tienes:
recogeré mi pelo y dispondré mi cuarto.

(Por el otero asoma tu ternura impaciente.
Te conozco a su luz. Date prisa. Te aguardo).



Poema de Catulo

 
IUCUNDUM, MEA UITA, MIHI PROPONIS AMOREM

Me prometes, mi vida, que este amor
será eterno y feliz entre nosotros.
¡Grandes dioses, que no prometa en vano!
Y que lo que ahora dice sea sincero
y sea de corazón,
para que sea posible que perdure
este lazo perenne de nuestro amor sagrado
por toda nuestra vida.


[Traducción de Aníbal Núñez]