sábado

Fragmento del poema El Río, de Miguel Ángel Bernat

 
El tiempo del río al principio no existe. Lo buscas porque lo sientes. Buscas las puertas del tiempo del río. Luego, el tiempo del río es una gota en tu mano. Una gota que es música y ritmo. La cadencia que prefigura las notas que han de venir. El tiempo profundo del río hace de las cosas ante ti verdaderas apariciones que fluyen y surgen como regalos. El color hondo de las nubes, la forma de los árboles, sus profundas sombras negras, el curioso rostro de los hombres. Todo lo informa y lo penetra el nuevo tiempo. Un tiempo generoso donde la acción es gozo y la reflexión es acción. El tiempo inspirado por el ritmo del río se ensancha. El río se ensancha. La visión se expande. El río toca toda la tierra.